MONTAÑISMO SIN PRISAS
Decálogo del 'slow mountain'
MONTAÑAS DE TIEMPO
EN LA ERA DE LA INMEDIATEZ, EL ‘SLOW MOUNTAIN’ REIVINDICA LA MONTAÑA SIN PRISAS, SIN CRONOS Y SIN PRESIONES. CON TAL DE VIVIRLA EN SU MÁXIMA ESENCIA, DAMOS UN PASO AL LADO PARA SALIRNOS DE LAS RUTAS MÁS PISADAS Y TRAZAR ITINERARIOS DE VARIOS DÍAS POR ESPACIOS SOLITARIOS EN COMPLETA AUTONOMÍA.
Texto y fotos: Sergio Fernández Tolosa & Amelia Herrero Becker
Hace mucho tiempo, un montañero de esos de toda la vida me dijo que antes la gente subía a la montaña para alejarse de la agitación, el estrés y la vorágine que les consumía en su día a día. Visto el auge y la preponderancia en las redes sociales que suscitan las actividades deportivas outdoor en las que se promueve la velocidad, el encadenamiento de cimas en el mínimo tiempo posible, etc., uno podría tener la sensación de que las prisas también se han apoderado de las montañas.
MONTAÑER@S SIN PRISAS
Pero no todo el mundo las visita cronómetro en mano. Seguimos existiendo numerosos practicantes de lo que Juanjo Garbizu ya trató en su inspirador libro Slow mountain. Cada cual con su propia receta, pero todos con un denominador común y un argumento irrefutable: el ritmo sosegado y las pausas para descansar permiten contemplar a placer las flores, las piedras, la fauna, los árboles, las aves… En una palabra: todo.
En este artículo intentaremos explicar qué hace falta, según nuestro criterio y experiencia, para vivir la montaña sin prisas y en completa autonomía durante varios días. Es exactamente lo que hacemos cuando nos apetece pasar un tiempo allá arriba, alejados todo lo posible del mundanal ruido, viviendo al ritmo de la madre naturaleza. Por supuesto, siempre cumpliendo y respetando las normas y el código ético de Leave no trace.
En nuestra sección "Slow mountain" encontraréis unos cuantos ejemplos de rutas, excursiones y travesías con descripción completa, guía práctica y track para GPS. Quizá os pueden servir de inspiración.
LA RECOMPENSA ES TAN SIMPLE COMO VALIOSA: PASAR MÁS TIEMPO ALLÁ ARRIBA, EN ESTRECHO CONTACTO CON LA NATURALEZA.
DECÁLOGO DEL 'SLOW MOUNTAIN'
1º MENOS ES MÁS
Si abarcamos menos territorio, tendremos más tiempo para explorarlo, observarlo y disfrutar de todos los detalles. Al diseñar el recorrido y planificar la actividad, calculamos entre 10 y 15 km con 1.000 metros de ascensión acumulada por jornada. Evidentemente, no hay que olvidar que los datos de distancia y desnivel son lo de menos.
Un buen ejemplo sería la ruta de los Ibones de Pixón, La Solana, Lleners y Millars. Por distancia y desniveles, se puede completar en el día, pero es mucho más interesante si la dilatamos a lo largo de 2 o incluso 3 jornadas.
2º SALIR DEL CAMINO MÁS PISADO
Para un experiencia más genuina, solitaria y enriquecedora, lo ideal es evitar las cumbres y excursiones más populares. Estas suelen ser las más altas, las que tienen fácil acceso –es decir, aparcamiento cerca–, refugios guardados a pocas horas de la cima o están dentro de parques nacionales.
Para ello, no siempre es necesario ir muy lejos. A veces, el valle contiguo o la ladera opuesta de un enclave multitudinario puede ser un auténtico paraíso de silencio y tranquilidad. Un buen ejemplo de este curioso fenómeno podría ser el Tour de Punta Suelza o la ascensión a Punta Fulsa desde Bielsa. Parece que todo el mundo sube a Pineta, a Barrosa, al Robiñera... Mientras tanto, al otro lado del valle se respira una calma...
3º ENTRENAMIENTO
Que sea ‘slow’ no significa que no sea exigente. Estamos hablando de montañismo. La preparación física es crucial. Y más si tenemos en cuenta que para ser autónomos, iremos cargados.
Por lo tanto, hay que entrenar la fuerza, la elasticidad, la resistencia, la movilidad articular, el metabolismo… No sólo trabajan las piernas, sino todo el cuerpo.
4º LIBERTAD EN LA MOCHILA
En nuestras rutas casi nunca hay refugios con literas y mantas, ni dormitorios con calefacción, duchas de agua caliente, servicio de cocina con media pensión, recogida de basuras, ni terraza, ni bar con cervezas… Subimos toda nuestra comida, nuestro abrigo, nuestro material de vivac y bajamos todos los residuos.
5º AUTONOMÍA ALIMENTARIA
La libertad tiene un peso. Hay que calcular cerca de 1 kg de comida por persona y día (algo menos si llevamos alimentos liofilizados).
Se trata de elegir los ingredientes adecuados para crear menús de vivac ultralight: que no lastren, pero que aporten los nutrientes necesarios. Por ejemplo: avena, frutos secos, fruta desecada y semillas para desayunar; cuscús mezclado con verduras y carnes deshidratadas, conservas de pescado o proteínas vegetales para cenar; barritas con aporte proteico para completar la dieta; infusiones, etc.
6º AGUA
En zonas de montaña como el Pirineo, para potabilizar el agua de arroyos, ibones y surgencias, nosotros nos decantamos por un softflask con filtro como el Lifestraw Peak Series Collapsible 650 ml. Es un sistema de purificación de agua eficaz, ligero y rápido. De todos modos, conviene llevar algunas pastillas de óxido de cloro, por si el primero fallase.
7º CALZADO Y BASTONES
El peso extra en la mochila influye en todos los movimientos e inercias del cuerpo. Los bastones son indispensables. Ayudan tanto en las subidas como en los descensos, cruzando arroyos...
El tema del calzado es muy personal. Al ir cargados con mochila grande, la elección entre bota o zapatilla es más fácil. La experiencia nos hace recomendar modelos más estables y firmes, aunque sean más pesados. Es algo que aprendimos en nuestra travesía transpirenaica a pie.
8º EQUIPO CLAVE
Vamos a estar las 24 horas del día al aire libre. Necesitamos protección y confianza total en la correcta respuesta del equipo. Más que arañar gramos aquí y allá, lo verdaderamente importante es no duplicar materiales. Para ello, la clave es elegir prendas versátiles que sirvan para varias funciones y momentos.
Con el saco de dormir, el aislante y la tienda, conviene ser conservadores y no apurar con las temperaturas mínimas o "extremas" que establecen los fabricantes.
9º DESCONEXIÓN & RECONEXIÓN
Pon el smartphone en modo avión. Reserva la batería para posibles emergencias o mensajes breves cuando tengas cobertura para informar de que todo va bien. En los ratos de contemplación, olvídate del teléfono y las redes sociales. Mucho mejor llevar una mini-guía de aves o de flores, un libro de poesía, un cuaderno para apuntar y dibujar la excursión, un mapa para orientarte y aprender los nombres de las montañas que te rodean, las agujas de tejer calcetines…
10º CERO RESIDUOS
El último mandamiento, pero no por ello el menos importante: hay que disfrutar cuidando lo que es de todos, respetando los refugios libres –y sus alrededores–, reduciendo tu huella todo lo posible e interfiriendo lo mínimo en el ecosistema.
Los excrementos sólidos se entierran haciendo un pequeño hoyo con una palita. Nosotros tenemos la 'I-Pood' de Sea to Summit, que es plegable y pesa apenas 87 gramos, pero hay otras "mini outdoor shovels" más ligeras. El papel higiénico, nada de dejarlo bajo una piedra o, peor aún, quemarlo, pues tarda meses en descomponerse; se mete en una bolsita –las de recoger cacas de perro son perfectas– y vuelve a casa con toda la basura.















