Punta Suelza por Ibones de Barleto

TREKKING I 27 km I 2.100 m+

Punta Suelza (2.972 m) por los Ibones de Barleto

PANORAMAS DE 360 GRADOS

HAY MUCHAS MANERAS DE SUBIR A LA PANORÁMICA CIMA DE PUNTA SUELZA. DE TODAS ELLAS, ELEGIMOS LA QUE SEGURAMENTE SEA LA MÁS LARGA Y CON MAYOR DESNIVEL, PERO TAMBIÉN LA MÁS SOLITARIA Y AVENTURERA. SENCILLAMENTE PORQUE NOS GUSTA ESTAR ALLÁ ARRIBA EL MÁXIMO TIEMPO POSIBLE.

Texto y fotos: Sergio Fernández Tolosa & Amelia Herrero Becker

Para alcanzar la cumbre de Punta Suelza (2.972 m) desde el Ibón de Urdiceto (2.377 m) –al que se llega por pista transitable en 4x4–, sólo hay que caminar 3 km y ganar 600 metros de desnivel. Desde el Collado de la Cruz de Guardia (2.103 m) –también accesible por pista de montaña–, son 6 km y 900 metros positivos. Nuestra aventura, en cambio, comienza en lo más hondo del valle: en el pueblo de Bielsa, a 1.007 metros sobre el nivel del mar.

La ruta nos va a izar a través de la primitiva y poco utilizada senda de Picaruela. Señalizada como PR HU-136, nace a pie de carretera, justo en frente de la confluencia de los ríos Cinca y Barrosa, y se adentra progresivamente en el Barranco de Ribaferra. A primera hora de la mañana, caminamos despacio, cargados con todo el equipo para hacer noche, por un sombrío bosque de avellanos, boj, pinos silvestres y matas de sabrosas frambuesas que nos obligan a parar con demasiada frecuencia. Por suerte, no hay ninguna prisa.

AL ALBA, FILTRAMOS AGUA DEL IBÓN, DESAYUNAMOS, RECOGEMOS EL CAMPAMENTO Y ENSEGUIDA PARTIMOS CON LAS ENERGÍAS RENOVADAS Y UNA AGRADABLE BRISA FRÍA EN LA CARA.

RECORRIDO

27 km

Itinerario de ida y vuelta con un tramo común y otro circular, desde el pueblo de Bielsa hasta la cumbre de Punta Suelza pasando por los solitarios Ibones de Barleto.

DESNIVEL

2.100 m+

Cifra más que considerable, tanto a la hora de la ascensión como para el descenso, que se concentra enteramente en la segunda jornada y puede pasar factura.

DIFICULTAD

4/5

No hay sectores expuestos ni especialmente abruptos, pero se avanza por zonas de alta montaña con fuertes pendientes y "rastros de senda" poco o nada marcados.

ATRACTIVOS

☆ ☆ ☆

Las impresionantes vistas de 360º del Pirineo y Prepirineo, las frambuesas silvestres, los sarrios, los tritones, el silencio y la tranquilidad de una ruta poco pisada...

DONDE LA SENDA TERMINA

Una vez cruzamos el arroyo y tomamos el sendero del Barranco de Barleto, la pendiente se dispara. Las pantorrillas se tensan. Poco a poco, el bosque empieza a clarear y entre las copas de los árboles se adivinan ya las primeras peñas: Punta el Temblar, la Sierra Marqués…

Las praderas inclinadas son el hogar de las marmotas y las flores. No sin esfuerzo, alcanzamos la Cabana de Barleto, un pequeño refugio bastante precario y de techo bajo sólo recomendable en caso de emergencia o para guarecerse de una inesperada tormenta.

A partir de aquí, dejamos la senda normal, que vira hacia la derecha para ganar la suave arista por la que bajaremos mañana. Ahora trepamos por la directa, rumbo a los Ibones de Barleto, por una huella casi invisible. Ganamos altura lentamente, ladera arriba, parando cada pocos segundos para otear el terreno, perder la mirada en el horizonte y recuperar el aliento, mientras buscamos el mejor paso natural entre los cortados de roca que preceden a la cubeta glaciar.

Al llegar a los 2.500 metros de altitud, comprobamos que los ibones están más separados entre sí de lo que parecía en el mapa. El inferior es redondo y está rodeado de paredes verticales. El superior queda más abierto y brinda más espacio para preparar el vivac.

Aunque es pronto, aquí concluye nuestra etapa andarina por hoy. Es hora de descansar, comer tranquilamente y disfrutar de la montaña mientras una manada de sarrios nos observa desde una prudencial distancia. Dentro del agua, cerca de la orilla, es fácil ver pequeños y tímidos tritones.

ROCAS DE COLORES

La noche es tranquila. Ni tan siquiera sopla el viento. Al alba, empezamos a recoger el campamento. Filtramos agua del ibón, desayunamos una buena ración de papillas de avena con frutos secos y enseguida partimos con las energías renovadas y una agradable brisa fría en la cara.

La ruta tampoco está señalizada. Ni tan siquiera marcada con hitos de piedras. El mapa la dibuja como "rastro de senda", pero la gravedad, la erosión y la falta de caminantes la han barrido de la montaña, que muestra cada vez más colores: rojos, grises, verdes...

Un poco más arriba de los dos ibones más pequeños, que están completamente secos, el panorama se engrandece. Al sur aparece el macizo del Cotiella. Al oeste, los valles de Barrosa y Pineta. Al asomarnos a un inclinado umbral, aparece a nuestros pies el Ibón del Cau, perfectamente resguardado por su impresionante circo glaciar en el que destaca la magnífica pirámide de Punta Fuesa (2.865 m).

Un último esfuerzo nos eleva hasta la arista cimera. Allí nos aguarda una nueva vertiente, un mundo nuevo.

EL RELOJ SOLAR DE LA CUMBRE

En la cumbre, el panorama es inmenso y la visibilidad, perfecta.

Al norte, debajo de nosotros aparece el Ibón de Urdiceto. Al otro lado del collado, el Valle de Rioumajóu se desliza hacia un mar de nubes. Al este, el Posets indica el amanecer. Al sur, el Cotiella, el mediodía. Al fondo, entre la sobremesa y la siesta sacan la cabeza la Peña Montañesa y el lejano Tozal de Guara. En el ocaso, el Monte Perdido, el Vignemale, La Munia… En una segunda vuelta, se reconoce claramente el Pic du Midi de Bigorre. También el macizo del Néouvielle, los Picos de Culfreda y el Gran Bachimala, y entre ellos la loma transfronteriza por la que rodamos desde el Puerto de Urdiceto hasta el Puerto de la Madera en una ruta de bikepacking hace un par de veranos.

No somos conscientes, pero estamos plantados durante una hora en lo alto de una isla tectónica. Los únicos restos de una placa de encabalgamiento del Devónico, período paleozoico que precedió al Carbonífero y que terminó hace 359 millones de años, aproximadamente.

El descenso será largo. Muy largo. Pero nada en comparación a lo que esta montaña ha vivido, ni lo que le queda por vivir. Tenemos por debajo 2.000 metros de tobogán. Pero no hay prisa. "Mañana, agujetas. Y pasado también".

EL DESCENSO SERÁ LARGO. MUY LARGO. TENEMOS POR DEBAJO 2.000 METROS DE TOBOGÁN. MAÑANA TENDREMOS AGUJETAS. Y PASADO.

MAPA & TRACK GPS

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GUÍA PRÁCTICA

ÉPOCA IDEAL El final de la primavera y el principio del verano son los períodos más adecuados para realizar esta excursión y encontrar algunos restos de nieve. En pleno verano, con sol, el calor puede ser intenso incluso en las cotas altas.

ORIENTACIÓN Nosotros hemos utilizado el mapa Valles de Chistau y Bielsa - Bachimala, escala 1:25.000, de la Editorial Alpina. La edición digital se puede instalar en el TwoNav, de manera que puedes ver el misma mapa en la pantalla del GPS.

AGUA Nosotros filtramos el agua de arroyos e ibones con un softflask con filtro purificador LifeStraw Flex. En el track hemos marcado un waypoint de la fuente que hay antes de abandonar Bielsa.

DORMIR La ascensión se plantea con noche de vivac porque así estamos más tiempo en la naturaleza. Evidentemente, también se puede completar en el día, aunque hay que tener en cuenta que el desnivel es elevado. Nosotros vivaqueamos en los Ibones de Barleto, un lugar discreto y poco transitado pues queda fuera de la ruta normal. Por supuesto, siguiendo todos los principios de Leave no trace.

CÓMO LLEGAR La excursión comienza y termina en el aparcamiento de Bielsa, en la comarca de Sobrarbe, Huesca.

ENCANTARÁ… A pirineístas que disfrutan de los recorridos solitarios, largos y exigentes para subir y bajar montañas desde y hasta la plaza del pueblo.

CONTRAINDICADAS PARA… Excursionistas no predispuestos a sudar más de lo estrictamente necesario y caminar por huellas "poco marcadas".

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