Pico Aragüells & Ibón de Cregüeña

TREKKING I 24 km I 1.770 m+

Pico Aragüells (3.048 m) & Ibón de Cregüeña

ENTRE MONTES MALDITOS

UNA TARDE DE AGOSTO, SUBIMOS POR EL VALLE DE VALLIBIERNA PARA A LA MAÑANA SIGUIENTE CAMINAR HASTA LO MÁS ALTO DEL PICO ARAGÜELLS, UN TRESMIL DE PERFIL MODESTO PERO QUE OFRECE UNAS VISTAS ANTOLÓGICAS DEL MAZICO DE LA MALADETA, DESDE EL PICO D'ALBA HASTA EL ANETO, Y QUE TIENE RENDIDO A SUS PIES EL IBÓN DE CREGÜEÑA, EL LAGO NATURAL NO REPRESADO MÁS GRANDE DEL PIRINEO.

Texto y fotos: Sergio Fernández Tolosa & Amelia Herrero Becker

Cae la tarde y caminamos a buen paso, cargados con el equipo de vivac, por la pista del Valle de Vallibierna. Atrás han quedado el Plan de Senarta –donde ya no se puede acampar– y el sensacional abetal que domina la parte baja del valle. Ahora avanzamos por una pendiente más suave, de espaldas al sol, entre pinos negros y serbales que ya exhiben sus ramas llenas de frutos rojos. A la derecha se oye el lejano rugir del barranco, pero las cascadas que bajan del Pico d'Estatats aparecen secas. Terriblemente secas. En lo alto, todo el protagonismo es para la inconfundible Tuca de Culebras, otro tresmil al que algún día nos gustaría hacer una visita. Mañana, de momento, es el turno del Aragüells.

EN LA CIMA COMPARTIMOS EL AIRE CON UN MALABARISTA PAJARITO Y DOS MONTAÑEROS QUE NOS RECOMIENDAN NUEVAS EXCURSIONES MIENTRAS SEÑALAN EN TODAS DIRECCIONES.

RECORRIDO

24 km

Itinerario circular que asciende desde el Plan de Senarta hasta la cima del Aragüells (3.048 m) por los valles de Vallibierna y Coronas, y desciende por el Valle de Cregüeña.

DESNIVEL

1.770 m+

Las pendientes más fuertes están a partir del refugio de Coronas. Sin embargo, el negativo es el que hay que tener más en cuenta, sobre todo por el tipo de terreno.

DIFICULTAD

4/5

La bajada desde el Collado de Cregüeña hasta el ibón es el tramo menos evidente y más complicado a causa del terreno pedregoso. Luego tampoco resulta fácil.

ATRACTIVOS

☆ ☆ ☆

Las increíbles vistas desde la cumbre, el magnífico catálogo de ibones, las frambuesas que crecen por encima de los 2.000 metros, el aislamiento del Valle de Cregüeña…

A MEDIA CAPACIDAD

Tras una noche apacible y tranquila en una pequeña pradera cercana al antiguo refugio de pescadores, el día amanece sereno. Entre el rocío mañanero, desayunamos un té con barritas de cereales y frutos secos y enseguida enfilamos el Valle de Coronas.

Sin prisa pero sin pausa, ganamos altura por una senda bien señalizada que caracolea entre escalones, pequeños cortados, piedras, más piedras y matas de sabrosas y tiernas frambuesas. Superado el escarpe de la cascada del desagüe del Ibonet de Coronas, nos tomamos un breve respiro para comprobar, atónitos, que el lago se encuentra a media capacidad.

El circo glaciar impone sobremanera. Más aún cuando en la pared de la orilla opuesta descubrimos una gran mancha blanca fruto de un desprendimiento reciente y, unos metros más abajo, el correspondiente y estremecedor derrubio.

Poco antes de llegar al Ibón de Coronas Inferior, tres simpáticos miembros del GREIM aprovechan una de nuestras paradas técnicas para adelantarnos. Hace rato que el sol ilumina la cumbre del Aragüells, pero nosotros seguimos caminando por la sombra.

La ascensión continúa por terreno cada vez más rocoso. Superado un pequeño hombro, llegamos al punto en el que las rutas del Aneto y el Aragüells se separan. A la derecha aparece el Ibón de Coronas Medio, el casi desaparecido y amarronado glaciar y la muralla oscura que culmina en el Aneto. A la izquierda, el acceso al Aragüells nos depara un pedregal de dimensiones colosales. Ahora sí es momento de retomar fuerzas.

ASALTO A LA CIMA

Cruzamos el caos de rocas siguiendo los hitos que facilitan el rumbo y llegamos a una pedrera más vertical que conduce hasta el Collado de Cregüeña. Aquí dejamos las mochilas y nos deleitamos con las vistas: el ibón gigantesco abajo, el Maldito arriba, el Perdiguero a lo lejos… Lo que sí nos llevamos es algo de abrigo, por si el tiempo cambia, agua, algo para picar en la cumbre y los bastones, aunque luego, dado el tipo de terreno, que invita a usar las manos cada pocos pasos, serán más estorbo que otra cosa.

La panorámica de 360º desde la cumbre es aún más placentera. Nuestra agudeza visual no alcanza a vislumbrar la cruz del Aneto, pero es fácil imaginarla, al igual que el Paso de Mahoma, que seguramente ya estará embotellado. Aquí, en cambio, compartimos el aire con un malabarista pajarito y un par de montañeros que nos recomiendan nuevas excursiones mientras señalan cumbres y macizos en todas direcciones.

UNIVERSO DE GRANITO

El camino de vuelta hasta el collado requiere atención y paso firme –sobre todo para no liberar piedras–, pero apenas dura un suspiro. Lo que sí se hace largo, larguísimo, es el descenso hasta el Ibón de Cregüeña. Por suerte, antes de iniciar este tramo que parecía pan comido le damos unos cuantos mordiscos a un queso semicurado que alegra que da gusto el avituallamiento de tortillas de trigo.

La inclinación de la ladera esconde lo que hay muy poco más allá y las piedras que la forman parecen todas a punto de ponerse en movimiento.

Una eternidad después, a 2.650 metros de altitud, alcanzamos la ansiada orilla del lago. Pero el maratón no ha terminado: ahora hay que rodearlo. El cielo se ha cubierto por completo y la temperatura ya no invita al baño, pero sí a filtrar agua y calmar la sed.

Circunvalar el ibón también resulta extenuante, sobre todo porque vamos cargados y hay que avanzar haciendo equilibrios de un bloque a otro durante cientos de metros. El paisaje, ajeno a nuestro cansancio, brilla incluso bajo las nubes que vaticinan la tormenta prevista para mañana. Un océano de granito silencioso y solitario invita a fantasear con pasar la tarde –y la noche– aquí mismo, guarecidos en uno de los muchos vivacs y abrigos que hay a orillas del lago. Pero la meteo no acompaña. Otra vez será.

MÁS DURA SERÁ LA BAJADA

Cerca del desagüe del ibón, el altímetro sigue clavado en los 2.650 m. Aquí la roca se escora más de la cuenta y aunque tiene buen agarre, decidimos subir un poco con tal de no resbalar y acabar dentro del lago.

Más allá del resalte, los hitos nos guían por un terreno afanoso y agotador. La sobredosis de piedras empieza a pasarnos factura física y psicológicamente. Ni siquiera nos acercamos a ver el Ibonet de Cregüeña, ya a 2.450 m, justo debajo de la Crencha del Alba.

Tampoco logramos relajar el paso al entrar en la zona de bosque. El sendero tiene fuerte pendiente, raíces, piedras fijas, piedras sueltas, pinaza...

En resumen, la bajada se nos atraganta como un hueso de vaca –un fémur, como mínimo– y no hay quien sepa hacernos la maniobra de Heimlich. El paisaje es salvaje, potente, pero vamos tan pendientes del suelo que apenas somos capaces de admirarlo. Quizá por eso, por primera vez en mucho tiempo, nos alegramos de llegar a la pista del antiguo camino a los Baños de Benasque, a orillas del río Ésera. Llevamos casi 7 horas bajando desde la cumbre.

MAPA & TRACK GPS

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GUÍA PRÁCTICA

ÉPOCA IDEAL El final de la primavera y el principio del verano son los períodos más adecuados para realizar esta excursión y encontrar alguna pincelada de nieve. Nosotros la hicimos a finales de agosto y encontramos poca gente.

ORIENTACIÓN Hemos utilizado el mapa Aneto - Maladeta, escala 1:25.000, de la Editorial Alpina. La edición digital se puede instalar en el TwoNav, de manera que puedes ver el mismo mapa en la pantalla del GPS.

DURACIÓN Nosotros la hicimos en un día y medio, pero si estamos en muy buena forma o nos ahorramos el tramo de pista con el autobús 4x4 de Vallibierna y además vamos más ligeros, se puede completar en el día.

AGUA Entre los ibones y los arroyos, cuesta poco encontrar agua. Nosotros la potabilizamos con un softflask con filtro purificador LifeStraw Flex. Sólo hubo un tramo sin agua: entre el Ibón de Coronas Medio y el Ibón de Cregüeña.

DORMIR En esta ocasión optamos por vivaquear cerca del Refugio de Coronas, que tiene dos literas corridas en las que se pueden acomodar una docena de personas y se encuentra a 1.970 m de altitud. Si preferimos dormir más arriba, en los Ibones de Coronas hay diversos vivacs. Por supuesto, siguiendo todos los principios de Leave no trace.

CÓMO LLEGAR La excursión comienza y termina en el Plan de Senarta, a 6 km de Benasque, en la comarca de La Ribagorza, Huesca.

ENCANTARÁ… A montañeros ágiles con piernas –y cabeza– fuertes.

CONTRAINDICADA PARA… Alérgicos a los caos de rocas y coleccionistas de los tresmiles más altos.

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