Pedalear en invierno

EN PRIMERA PERSONA...

15 consejos para pedalear en invierno

CUANDO EL FRÍO NO ES PSICOLÓGICO

DÍAS CORTOS, EL SOL SIEMPRE BAJO, TEMPERATURAS RONDANDO EL PUNTO DE CONGELACIÓN DURANTE SEMANAS… NO NOS ENGAÑEMOS. SI VIVES EN UN LUGAR FRÍO, EL INVIERNO NO ES LA MEJOR ÉPOCA DEL AÑO PARA SALIR A PEDALEAR. PERO EL INSOSLAYABLE PODER DE SEDUCCIÓN DE LA BICI ES PERENNE.

Texto y fotos: Sergio Fernández Tolosa

Tiritonas, catarros, sabañones, hielo, estalactitas bajo la nariz… Salir en bici en pleno invierno implica motivación extra. Sin embargo, con unas ciertas precauciones –y también algunas limitaciones– sí es posible disfrutar de la bicicleta en la época más fría del año. Más allá de entonar el cansino y consabido ‘winter is coming’, esto es lo que he aprendido tras cuatro inviernos (sobre)viviendo como ciclista a las puertas del Pirineo.

1º TEMPERATURA DE CONFORT

Cada persona –y cada ciclista– tiene su propio termostato, su temperatura de confort, su tolerancia al frío. Uno sufre de manos. El otro de pies. El otro de nariz. Orejas. Cabeza… Uno entra en calor enseguida. El otro suda y tiene frío al mismo tiempo…

Por lo tanto, la receta para contrarrestar el frío que funciona a un ciclista puede no servir al 100% al otro. Eso no significa que los consejos basados en la experiencia de los demás resulten absolutamente estériles. Los podemos utilizar, al menos, como punto de partida.

Por esa razón nos gustaría completar el artículo con vuestros consejos, trucos y opiniones sobre el tema. Serán bienvenidos en el apartado de comentarios del final de la página.

2º SOMOS ESTUFAS VIVIENTES

Lo segundo que he aprendido en estos años es algo que ya salía en The Matrix (la película): el cuerpo humano, al igual que el resto de animales de sangre caliente, es una especie de estufa viviente.

La ropa no produce calor. Lo que genera energía es nuestro cuerpo. La ropa debe ayudar a mantener la temperatura corporal.

SOBRE LA BICI EXISTEN DOS TIPOS DE FRÍO: EL QUE TE HACE TEMBLAR COMO A UN CHIHUAHA Y EL QUE SE APODERA SIGILOSAMENTE DE LAS PUNTAS DE TUS DEDOS DE PIES Y MANOS.

3º HAY DOS TIPOS DE FRÍO

Sobre la bicicleta he experimentado dos clases de frío. El primero es el típico tembleque que te puede entrar incluso con temperaturas no especialmente bajas. Por ejemplo: después de un largo día primaveral pedaleando bajo chubascos intermitentes, llega la noche, cenas algo y sigues pedaleando un rato sacudido por incontrolables escalofríos. Para entrar en calor agarras con fuerza el manillar, haces flexiones sobre él, aprietas la lengua contra el paladar para evitar el castañeteo de muelas...

El cuerpo está destemplado a causa del cansancio, la ropa húmeda, la digestión, un ritmo insuficiente, falta de grasa corporal, etc. Para entrar en calor, lo ideal sería cambiarse de ropa. Una larga subida también ayuda. Lo mejor, encontrar un sitio cubierto, cambiarse y meterse en el saco de dormir.

El otro frío es menos evidente. Sigiloso. Muy traicionero. En realidad, no sientes especial frío, pero al cabo de un rato de exposición al frío, las puntas de algunos dedos de las manos y/o los pies empiezan a entumecerse. Luego, empiezan a doler. Y después llegan a quedar insensibles. Se trata de un proceso llamado vasoconstricción que hace disminuir la circulación sanguínea y las partes del cuerpo más alejadas del corazón pueden verse afectadas. Este proceso puede acabar produciendo la aparición de los molestos sabañones.

4º ABRIGO: NI MÁS NI MENOS

A la hora de abrigarse para cualquier actividad física, hay que encontrar el punto justo. Si te pasas de ropa, sudas demasiado y la piel húmeda propaga los efectos del frío. Si la ruta en bici es corta y termina en subida, acabar empapado no será tan grave si al final nos aguarda una ducha caliente y una muda seca. Pero si hay un largo descenso después de una ascensión prolongada, ese sudor pasará factura.

Conviene, por tanto, mantener el punto de transpiración a raya. Un truco: en una subida larga da un sol muy agradable y empiezo a sentir calor; como el aire no es gélido, me quito los guantes y el buff, y el termostato se equilibra. Si no es suficiente, bajo la cremallera de la chaqueta.

5º PRENDAS TRANSPIRABLES

Las prendas interiores técnicas de calidad son imprescindibles para mantener la piel lo más seca posible. He probado distintas marcas y tejidos y el que mejor me ha funcionado es la Lifa de Helly Hansen, que es 100% polipropileno. Las que contienen merino también van bien.

La segunda capa también es importante. Para ir en bici me gusta que tenga tres bolsillos, como los maillots de verano. Así puedo guardar guantes, buff, chubasquero… y tenerlos más a mano.

La tercera capa es una chaqueta ligera que suelo llevar guardada y uso sólo en las bajadas largas o en llanos si el viento es muy frío. Si la ruta sube a mayor altitud, me llevo la chaqueta de montaña dentro de la bolsa de sillín.

6º GUANTES LARGOS QUE NO APRIETEN

Los guantes de ciclismo para invierno han de cubrir la mano, la muñeca y parte del antebrazo. La manga del jersey ha de quedar por dentro del guante. Deben ser impermeables –al menos, windstopper– y transpirables.

La talla es muy importante. Para un aislamiento térmico óptimo es necesaria una pequeña capa de aire entre la piel y el interior del guante. Si aprietan, no abrigarán. Al probarlos, hay que tener en cuenta cuál es la posición de pedaleo. El grosor del guante hace que la maneta de freno quede un poco más lejos.

7º CALZADO DE INVIERNO DE UNA TALLA MÁS

Al igual que con los guantes, el calzado de ciclismo de invierno ha de quedarnos ligeramente holgado. De poco servirá tener unas zapatillas Gore-Tex con tobillera de neopreno si el pie y los dedos están comprimidos dentro del zapato.

Para mantener la temperatura y el riego sanguíneo en los pies es muy importante que los dedos puedan moverse dentro del zapato. Esa cámara de aire entre el calcetín y el interior del zapato también ayuda a crear un mejor aislamiento. Además, hay que tener en cuenta que seguramente los querremos utilizar con calcetines más gruesos.

8º CALCETINES TRANSPIRABLES

De poco sirve un calzado térmico e impermeable si los pies van empapados en sudor o comprimidos por unos calcetines demasiado apretados. En una salida en bicicleta, los calcetines, no por ser más gruesos serán más eficaces. Yo me decanto por calcetines de merino –al 50%– que quepan bien en el calzado.

9º BIDÓN TÉRMICO PARA BEBIDAS CALIENTES

Hidratarse es muy importante también en invierno. Es posible que no sintamos sed, ni tengamos la sensación de haber sudado. En condiciones normales, un nivel insuficiente de hidratación puede disminuir el rendimiento, provocar calambres, lentitud mental, etc. Además de todo eso, en invierno, una hidratación deficiente empeora los efectos del frío en manos y pies.

Como beber agua –o bebidas isotónicas– a temperatura ambiente no apetece tanto, hace ya un lustro que en las salidas invernales, en uno de los portabidones de la bici llevo un termo Hydro Flask con té caliente. Al ir totalmente expuesto al viento, el contenido no mantiene la temperatura durante tanto tiempo como cuando lo llevas dentro la mochila, pero para salidas de 2 o 3 horas me va perfecto. Al cabo de 1 hora y media de pedaleo, aproximadamente, el té está perfecto para beberlo.

10º PIEL HIDRATADA EN PIES Y MANOS

El frío hace que los vasos capilares se contraigan, la piel se deshidrata y se reseca. En las manos y pies pueden aparecer durezas y, si no tomamos medidas para rehidratarlas, pueden agrietarse. Esas durezas y grietas, más allá de lo estético y la molestia del picor que provocan, suelen agravar los efectos del frío en la circulación sanguínea alrededor de esos puntos. Lo tengo comprobado: cuando mantengo la piel de manos y pies mejor hidratada, he notado que los efectos del frío se atenúan.

11º EN INVIERNO, CUCHARA

Ya lo decía la abuela: “En invierno, hay que comer con cuchara”.

El proceso de hidratación no debe limitarse al rato que estamos haciendo ejercicio, un poquito antes y al terminar. Las sopas, cocidos y cremas son una forma ideal para comer y cenar caliente y mantener el cuerpo bien hidratado en invierno. Las infusiones también ayudan a ingerir líquidos cuando no apetecen bebidas del tiempo.

12º SALIR A MEDIODÍA

El hielo es muy traicionero. Un pequeño charco helado sobre el asfalto, para un coche no implica peligro porque tiene otras ruedas en las que traccionar, pero para un ciclista significa irse al suelo sin remisión.

Si vives en un lugar donde hiela cada noche y las temperaturas rondan los 0ºC a la sombra hasta las 10 de la mañana, lo ideal es esperar a mediodía para salir en bicicleta, una vez han pasado unos cuantos coches y la sal ha hecho su función. Es preferible optar por rutas soleadas y tomar muchas precauciones en las zonas sombrías.

13º PUERTOS DE IDA Y VUELTA

Para evitar sorpresas con el hielo, cuando hago un puerto de montaña en invierno, prefiero subir y bajar por el mismo lado. De esta manera, durante la ascensión puedo detectar posibles placas en las zonas sombrías, desagües, márgenes en los que la sal no llega, etc.

Hay que tener en cuenta que por cada 150 metros que ascendemos respecto al nivel del mar, la temperatura baja aproximadamente 1ºC. Es decir, si subimos 750 metros y la temperatura a pie de puerto es de 5ºC, salvo en caso de inversión térmica, es muy posible que en la cota superior esté helando. Además, en las zonas altas suele haber más viento, lo que recrudece la sensación de frío.

14º MOUNTAIN BIKE VS. CARRETERA

Al rodar a menor velocidad, con la mountain bike tendremos menor sensación de frío que con la bici de carretera. Los caminos emboscados suelen ofrecer mayor protección contra el viento.

Además, el pedaleo en carretera es más uniforme y estático que en mountain bike. El traqueteo y el cambio de postura constante sobre la bicicleta de montaña ayudan a mitigar el frío. Precaución, eso sí, en zonas húmedas, cruces de arroyos, charcos, rocas… El hielo es prácticamente invisible.

15º BOLSA DE SILLÍN

Será la edad, pero cada día soy más consciente de lo útil que puede ser una manta térmica en caso de accidente o avería mecánica que requiera esperar a la intemperie la llegada de asistencia. Pesa 80 gramos –la mitad que el teléfono–, no es frágil y cabe perfectamente en la bolsa de las herramientas.

Por último, la bolsa de sillín de bikepacking es perfecta para meter la chaqueta de invierno o, si conviene, quitarse ropa durante la subida a un puerto, por ejemplo. Además, al ser impermeable, si el suelo está mojado cumple también con la función de guardabarros, manteniendo la espalda seca.

¿NOS OLVIDAMOS ALGO?

Hasta aquí nuestra pequeña aportación y experiencia a la hora de mitigar los efectos del frío en salidas ciclistas invernales breves –de 1 a 3 horas–, de esas que ayudan a quitar el gusanillo y a mantener la forma durante el largo invierno. Viajar en modo bikepacking en condiciones invernales ya es arena de otro costal, pero en breve haremos otro artículo al respecto.

Si tienes algún otro consejo, duda o apunte y quieres compartirlo, toda aportación será bienvenida en el apartado de comentarios.

 

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4 Responses

  1. Xavier
    | Responder

    Bueno, pues mi talón de Aquiles son los pies…y a día que hoy aun no he encontrado solución…☹️☹️…
    Me he pedido unos de merino 50% a ver si funcionan… Por qué yo las salidas de 1hora entre semana las hago de noche, y aunque no estamos hablando de bajo cero…la sensación de frío está ahí.

    • conunparderuedas
      | Responder

      hola Xavier, y usas calzado de invierno? el tema del termómetro a veces no es definitorio, también influye la humedad, lo digo porque no es lo mismo 5ºC con humedad cero que con humedad 70%, espero que los calcetines ayuden!!!
      un saludo y gracias por tu aportación!!!

  2. Javier Cortés Ayen
    | Responder

    Yo uso calcetines impermeables con lana, merino interior ya que a mí el frío me entra por los pies y desde hace 3 años los llevo calientes y sin sudar, y un número mas de bota, un 46

    • conunparderuedas
      | Responder

      muchas gracias por tu aportación, Javier, un saludo!!!

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