Armenia – Centro y Sur

VIAJES I 410 km I 5.500 m+

Armenia - Del lago Sevan a los santuarios del sur

A RUEDA DE LA ETERNIDAD

¿QUÉ OCURRE CUANDO TRES AMIGOS Y SUS TRES BICICLETAS DE CARRETERA SE PIERDEN DURANTE UNA SEMANA POR LA MONTAÑOSA ARMENIA CON LA EXCUSA DE PARTICIPAR EN UN TRIATLÓN? ESTE ES EL DIARIO DE UN SORPRENDENTE Y AZAROSO VIAJE QUE AÚNA AVENTURA, AMISTAD Y DEPORTE.

Texto y fotos: Sergio Fernández Tolosa

Creo que la primera vez que oí de hablar de Armenia fue el día que conocí a Gor. "Tú y yo tenemos que hacer un viaje en bicicleta por Armenia", me dijo mientras pedaleábamos por un camino de Collserola. En aquel momento no tenía ni la menor idea, pero ahora, con una década de amistad a las espaldas, sé muy bien que, tarde o temprano, los sueños de Gor se hacen realidad. Así que aquí estamos, Francis, Gor y yo, con nuestras bicis, en el aeropuerto de Ereván, dispuestos a explorar el país que vio nacer a nuestro amigo.

UN TRIATLÓN DE ALTURA

"Imagina pedalear en terreno llano y a orillas de un inmenso lago de agua dulce situado a 2.000 metros de altitud. Aún mejor: imagina empezar la jornada nadando en sus aguas transparentes y acabar corriendo un medio maratón", me había sugerido Gor unos meses antes, durante un entrenamiento combinado de carrera a pie y natación en la playa de la Barceloneta. Se refería al Savage of Sevan, un triatlón de media distancia que se celebra a final del verano en el corazón de Armenia.

"Podríamos ir la semana antes, viajar por el país con las bicis, entrenar la altitud y terminar el viaje participando en el triatlón", añadió. El plan sonaba realmente tentador, así que compramos los billetes y seguimos entrenando, aunque el único que se llegó a inscribir en la carrera fue Gor. Yo me ofrecí como "fotógrafo oficioso de la prueba" tras sufrir una caída en bici que me impidió completar mi preparación y Francis, que también sucumbió a la persuasiva retórica de Gor, anunció que vendría a Armenia, pero que el triatlón lo observaría repantigado desde cualquier hamaca.

PEDALEAMOS BAJO UN SOL JUSTICIERO POR UNA CARRETERA SOLITARIA QUE SERPENTEA A 2.000 METROS DE ALTURA. DE VEZ EN CUANDO NOS CRUZAMOS CON UN VETUSTO LADA RIVA O UN VOLGA GAZ-21. SUS OCUPANTES, SORPRENDIDOS, NOS SALUDAN EFUSIVAMENTE.

RECORRIDO

410 km

Viajamos a Armenia con la clara premisa de "menos es más", por lo que alternamos sin complejos bici y taxi, disfrutando del pedaleo por algunas de las carreteras más tranquilas y solitarias del centro y el sur del país.

DESNIVEL

5.500 m+

Con una altitud media de 1.800 metros, la orografía de Armenia es además muy montañosa, lo que la convierte en un edén para los aficionados al ciclismo con desniveles y afán por fabricar glóbulos rojos.

DIFICULTAD

3/5

A excepción del tramo Ltsen-Tatev, que es por camino, todas las rutas de esta primera semana de viaje son por carreteras pavimentadas. A tener en cuenta el tórrido calor estival, que endurece toda actividad al aire libre.

ATRACTIVOS

☆ ☆ ☆

Los monasterios de Tatev, Noravank y Sevanavank, entre otros; el cementerio medieval de Noratus; la exquisita y variada gastronomía; bañarse en el lago Sevan; experimentar la espontánea hospitalidad del pueblo armenio...

RUMBO AL SUR

Tenemos un mapa de carreteras y una semana por delante para descubrir un país en el que el ciclismo –y no digamos ya el triatlón– todavía es una actividad de ocio exclusiva de unos pocos visionarios.

"¿Dónde vamos? ¿Norte o sur?". Francis había planificado un poco el viaje y sentía curiosidad por explorar las regiones más septentrionales. Su ruta contemplaba ascender a los montes Aragats, cuyas cuatro cumbres rondan los 4.000 metros, pero un esguince de tobillo pocos días antes de partir le impide caminar. Por suerte, en la bici no le molesta, así que decidimos improvisar un nuevo itinerario. "Siempre he querido visitar el monasterio de Tatev y nunca he viajado por el sur", confiesa Gor, por lo que no hace falta lanzar ninguna moneda al aire.

Ponemos rumbo al sur haciendo escala en el monasterio de Khor Virap, cuyo nombre significa literalmente "mazmorra profunda". Este santo lugar, que se encuentra en la llanura del monte Ararat, se venera por ser la cuna del cristianismo en Armenia. En su angosto sótano se encuentra el húmedo calabozo de Gregorio el Iluminador, que tras catorce años de encierro acabó salvando al mismo rey que había ordenado su encarcelamiento. De este modo logró la conversión del monarca y, por ende, la adopción del cristianismo como religión oficial.

EL VINO MÁS AÑEJO DEL MUNDO

Pero eso ocurrió en el año 301. Hoy pedaleamos bajo un sol justiciero por una carretera solitaria que culebrea hasta los 2.000 metros de altura. De vez en cuando, nos cruzamos con un vetusto Lada Riva o un histórico Volga GAZ-21. Sus ocupantes, sorprendidos, nos saludan efusivamente.

Nuestro final de etapa es Areni, un pequeño pueblo rodeado de montañas, viñedos y frutales en el que hace poco fue descubierto, oculto en una cueva que los arqueólogos datan en nada menos que 6.000 años, el que se considera el lagar más antiguo del mundo.

Nos alojamos en una casa de turismo rural muy acogedora situada en el centro del pueblo, donde nos colman de atenciones y nos preparan una cena deliciosa. Será la tónica durante toda la semana.

ARMENIA ES EL PAÍS DE LAS CRUCES, PERO EN LAS PAREDES DE LAS IGLESIAS, LOS MONASTERIOS, LAS ESTELAS, INCLUSO EN LAS LÁPIDAS, ENCONTRAMOS TALLADA LA FORMA DE UNA RUEDA QUE SIMBOLIZA LA LUZ, LA VIDA, LA PROSPERIDAD Y EL RENACER ETERNOS.

ENTRE MONASTERIOS MILENARIOS

A la mañana siguiente, después del típico desayuno armenio a base de quesos y panes de varios tipos, huevos de corral, hortalizas y frutas de temporada y mermeladas caseras, abandonamos Areni rumbo a otro monasterio, el de Noravank, que se encuentra al final de una agreste garganta a la que sólo se puede acceder por una carreterilla de fuertes pendientes.

Por la tarde, algo cansados –yo especialmente, pues el agua de alguna fuente me ha dejado sin flora intestinal– alternamos la bicicleta con los taxis –uno para nosotros y otro para nuestras monturas– y avanzamos hasta Sisian, ahorrándonos un buen tramo de carretera general.

MONOLITOS ALINEADOS

El tercer día, después de visitar el misterioso yacimiento de Zorats Karer, conocido como el "stonehenge armenio", nos proponemos llegar hasta el monasterio de Tatev, pero no por la carretera principal que se dirige a Irán, sino a través de las montañas, tomando un atrevido atajo que nos mantendrá alejados del tráfico. Lo ideal sería disponer de unas mountain bikes, pero sólo hemos traído nuestras bicicletas de carretera, así que con la presión adecuada en los neumáticos, no serán ellas las que se amedrenten.

La pequeña odisea comienza rodando por una carretera tranquila y olvidada en dirección a los pueblos Vorotan y Shamb, haciendo una parada en el silencioso monasterio de Vorotnavank.

QUESO CASERO Y HOMBRES SABIOS

Con el sol ya bien alto, decidimos buscar algo de comer, pues según el mapa no hay más pueblos hasta Tatev. "El queso se me ha terminado", avisa la anfitriona de la única tienda de comestibles de los alrededores, mientras marca un número de teléfono. Minutos más tarde aparece una señora con un jugoso y fresco queso casero. "El queso es un regalo", aclara la tendera a la hora de hacer cuentas.

El asfalto termina en la pequeña aldea de Ltsen, donde apenas viven veinte personas. Una de ellas es Raznik, de 83 años, que cuando le decimos de dónde venimos recita nombres de españoles célebres, memorizados en sus años de escuela: "Francisco Pizarro, Hernán Cortés…". Gor se encarga de traducir. "Por aquí viene poca gente, para ir a Tatev hay una carretera mejor…". Antes de despedirnos, nos pregunta si por las calles de Occidente ya circulan coches solares.

NOS PROPONEMOS LLEGAR HASTA EL MONASTERIO DE TATEV, PERO NO POR LA CARRETERA PRINCIPAL QUE SE DIRIGE A IRÁN, SINO A TRAVÉS DE LAS MONTAÑAS, TOMANDO UN ATREVIDO ATAJO QUE NOS MANTENDRÁ ALEJADOS DEL TRÁFICO.

BICIS SIN COMPLEJOS

La travesía por las montañas resulta memorable, tanto en la subida, que nos obliga a caminar durante un rato, como en la bajada, que pone al límite las finas cubiertas de nuestras bicis. Lo mismo sucederá en la jornada siguiente, en la que conseguimos llegar hasta el monasterio de Tatevi Anapat, que aguarda en lo más profundo de un desfiladero bañado por un río de aguas tibias. Pero a esto hemos venido, a perdernos, a indagar y a hablar con un monje barbudo que vive en soledad en este apartado lugar, con su huerto, su fuente y su diminuta placa solar.

Después de varios días pedaleando hacia el sur, ha llegado el momento de dirigirnos al norte, al lago Sevan, donde el domingo tendrá lugar el triatlón.

En Martuni, rodamos a orillas del lago por la primera carretera llana desde que aterrizamos en Armenia, visitamos el cementerio de Noratus, en el que se conservan lápidas decoradas del siglo X, y el monasterio de Sevanavank, construido en una isla que el descenso del nivel de las aguas convirtió en península. Pero no todo son iglesias y cruces de piedra. También hay tiempo para comer pescado a la brasa, darnos un baño en una playa de arena blanca y echarnos la siesta.

A ESTO HEMOS VENIDO, A PERDERNOS, A INDAGAR Y A HABLAR CON UN MONJE BARBUDO QUE VIVE EN SOLEDAD EN ESTE APARTADO LUGAR, CON SU HUERTO, SU FUENTE Y SU DIMINUTA PLACA SOLAR.

DOMINGO, DÍA "D"

Llevamos una semana en Armenia y ha llegado la hora del esperado Savage of Sevan. Los primeros rayos de sol se cuelan entre las copas de los abetos, el agua del lago parece un espejo y el aire puro de la montaña oxigena los pulmones mientras un tímido pero creciente murmullo se apodera de la zona de boxes. Nervios, ilusión, últimos preparativos…

Arno Mosikyan, el director de la prueba, supervisa personalmente la colocación de las boyas del sector de natación. Me acerco a felicitarle por tamaño acontecimiento. Me cuenta que ha practicado deporte desde siempre, pero que descubrió el triatlón de manera accidental, en 2012, a través de internet. "El flechazo fue absoluto". En 2014 participó en su primer Ironman. Después se apuntó al Swissman, su prueba favorita. Le pregunto sobre el origen del Savage of Sevan –esta es la tercera edición– y me confiesa que el objetivo primordial es "promover el deporte y la vida sana, especialmente entre los jóvenes de Armenia, donde la práctica deportiva es todavía una asignatura pendiente y muy pocas personas dedican su tiempo libre a correr o ir en bicicleta".

SAVAGE OF SEVAN: LA GRAN FIESTA DEL TRIATLÓN

El Savage of Sevan es una auténtica fiesta del deporte que me hace recordar el espíritu más primigenio del triatlón. Apenas hay bicis modernas. Cada cual disfruta con la que tiene y se aplaude el mero hecho de estar en la línea de salida. Muchos de los participantes optan por la modalidad de relevos. El primero nada, el segundo pedalea y el tercero corre. Sin complejos. Es la fuerza del equipo. Y el público, absolutamente entregado, anima a todos los atletas de principio a fin.

Tal y como habíamos previsto, Gor es el único de nosotros que finalmente se cuelga el dorsal y toma la salida. Francis y yo nos quedamos en la retaguardia, animando a los valientes –los 'salvajes de Sevan'–, tomando fotos y disfrutando del ambientazo.

EL OBJETIVO ES PROMOVER EL DEPORTE Y LA VIDA SANA, ESPECIALMENTE ENTRE LOS JÓVENES DE ARMENIA, DONDE LA PRÁCTICA DEPORTIVA ES TODAVÍA UNA ASIGNATURA PENDIENTE Y MUY POCAS PERSONAS DEDICAN SU TIEMPO LIBRE A CORRER O IR EN BICICLETA.

CRUCE DE CAMINOS

Por la tarde, Gor irradia felicidad. Ha hecho realidad su sueño de vivir un triatlón en el país que le vio nacer. No es el único. El hotel se llena de fiesta. Gente de Rusia, Holanda, Irán… Todo el mundo celebra que el Savage of Sevan ha vuelto a ser un éxito. Y como en cualquier festejo que tenga lugar en Armenia, abunda la comida, la alegría y la fraternidad.

Mañana nos despediremos. Francis y Gor deben regresar a sus quehaceres. Yo me quedo dos semanas más para explorar en solitario y con calma el norte del país, dibujando una ruta que me elevará hasta multicolores cumbres volcánicas, pedaleando por doradas estepas a 3.200 metros de altura, durmiendo en cabañas de pastores trashumantes y brindando con vodka, junto a nuevos amigos, por los que ya no están aquí.

Será una experiencia que jamás olvidaré, porque viajando por Armenia en bicicleta he vuelto a experimentar la esencia del viaje. Sus gentes, el verdadero y gran tesoro de esta tierra, me han hecho sentir viajero y en casa al mismo tiempo. Pero ese es el siguiente capítulo de la aventura, del que muy pronto publicaremos la crónica completa, con fotos, una completa guía práctica y el track para GPS de la travesía.

EL SAVAGE OF SEVAN ES UNA AUTÉNTICA FIESTA DEL TRIATLÓN QUE HACE RECORDAR EL ESPÍRITU PRIMIGENIO DE ESTE DEPORTE.

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