EN PRIMERA PERSONA...
Protección solar
LA MANGA LARGA ES PARA EL VERANO
AUNQUE DE ENTRADA SUENE EXTRAÑO, PARA CONTRARRESTAR LOS EFECTOS DE LA RADIACIÓN SOLAR EN LA MONTAÑA LO IDEAL ES CUBRIRSE CON PRENDAS QUE TRANSPIREN. NO LO DECIMOS NOSOTROS. LO CORROBORAN LA CIENCIA, EL MECANISMO REFRIGERANTE DEL BOTIJO Y, POR SUPUESTO, LOS HABITANTES DEL DESIERTO.
Texto y fotos: Sergio Fernández Tolosa & Amelia Herrero Becker
Pregunta del ¿Quién quiere ser millonario?: es verano en el Pirineo, Sierra Nevada o Gredos y aunque estés por encima de los 2.000 metros de altura, el sol cae a plomo, no corre ni una brizna de viento y no hay rastro de nube alguna en el horizonte. Con la humedad relativa al mínimo y en mitad de una larga jornada de trekking, ¿qué indumentaria es la más recomendable para mantener el cuerpo refrigerado?
a) Una camiseta de tirantes de tejido coolmax.
b) El top del bikini.
c) A pecho descubierto, como Anton Kupricka.
d) Una camisa con micro-ventiladores en los puños.
Tras años probando distintas fórmulas, hemos llegado a la conclusión de que la respuesta correcta es “ninguna de las anteriores”. Lo que mejor nos funciona en travesías de montaña a pie en pleno verano es una camiseta de manga larga, de tejido transpirable y relativamente holgada. A partir de este hallazgo, hemos indagado en busca de una explicación y hemos descubierto que no andábamos nada desencaminados.
AUNQUE LOS TONOS CLAROS SUELEN ASOCIARSE A MAYOR SENSACIÓN DE FRESCOR, SON LOS MÁS OSCUROS Y BRILLANTES LOS QUE MÁS RAYOS UV ABSORBEN.
VERANOS A LA SOMBRA
Antes de empezar, debemos advertir que este artículo se basa en nuestra experiencia en trekking y excursionismo. No hablamos, por tanto, de optimizar el rendimiento deportivo, sino de aplacar, en la medida de lo posible, la percepción y los efectos del calor y, por ende, los rayos solares.
Sin embargo, resulta que charlando recientemente con Mònica Aguilera, la ganadora del Marathon des Sables 2010 y veterana campeona del mundo de raids de aventura nos hizo saber que desde hace años también prefiere utilizar camisetas de manga larga en las exigentes pruebas multideporte de varios días en las que suele participar.
Dicho esto, hay que tener en cuenta que la radiación solar está compuesta por rayos ultravioletas (UV) y rayos infrarrojos (IR). Los que transmiten calor son estos últimos, que también penetran profundamente en la piel y aceleran el envejecimiento. Para evitar sus efectos perjudiciales, los expertos, con muy buen criterio, recomiendan ponerse a la sombra o, al menos, procurar evitar la exposición entre las 12 y las 16 horas, usar ropa de tejidos tupidos y gafas de sol homologadas.
Los rayos ultravioletas, a su vez, se dividen en tres tipos: UVA, UVB y UVC. Los UVC no logran atravesar las capas altas de la atmósfera, pero los UVA y los UVB traspasan las nubes e incluso la ropa.
VENTAJAS DE LA MANGA LARGA
¿Por qué empezamos a usar manga larga en las rutas de montaña en días de calor? De entrada, aunque suene a perogrullada, con manga larga hay menos piel expuesta al sol directo. Esto significa que no será necesario aplicarse tanta crema solar. La manga larga tapa una amplia superficie, pero la cara, manos, nuca y piernas seguirán requiriendo protección, ya sea con un gorro de ala ancha, una gorra con faldón de cuello, pantalón largo... o fotoprotector.
Por otra parte, la temperatura de la piel que queda bajo la camiseta no subirá tanto porque, de algún modo, es como colocarse bajo un toldo portátil. Si además la camiseta es un poco holgada, se forma un espacio de ventilación entre la piel y el tejido que crea un efecto refrescante.
Es verdad que en un primer momento, la manga larga te puede hacer sentir menos fresco, pero la percepción cambia a medida que acumulas horas bajo el sol.
PROTECCIÓN RAYOS ULTRAVIOLETA
Es importante saber que no todos los tejidos son igual de eficaces a la hora de filtrar los rayos UVA y UVB. Aunque estos rayos no transmiten sensación de calor, son los que producen enrojecimiento, quemaduras, etc.
Los expertos en fotobiología advierten que hay que fijarse en el entramado del tejido, el grosor, el tipo de fibra y el color. Una camisa de lino, por ejemplo, aporta una protección muy baja, equivalente a una crema solar de factor 5 o 10. Una camiseta de algodón protege algo más, pero no demasiado. El tejido de un polo, en cambio, aunque también es algodón, al ser más tupido ofrece una protección que puede alcanzar un UPF 40.
El poliéster, por su parte, protege más que las fibras naturales. Las camisetas técnicas son las que más dispersan los rayos solares gracias al tipo de entramado del tejido.
COLOR Y ETIQUETAS UPF 50+
En cuanto a los colores, la ciencia da la razón a los habitantes del desierto, que siempre han utilizado tonos oscuros. Aunque los colores claros suelen asociarse a mayor sensación de frescor, son los más oscuros y brillantes (negro, azul marino y rojo) los que más rayos UV absorben y, por tanto, evitan que lleguen a la epidermis.
También hay que considerar que los tejidos mojados o húmedos dejan pasar mejor los rayos ultravioleta, por lo que conviene utilizar prendas que se sequen de forma rápida.
En este sentido, los fabricantes de ropa deportiva hace tiempo que incluyen la etiqueta UPF 50+ en las prendas que ofrecen una protección del 98% de los rayos UV. Eso sí, conviene tener en cuenta qué medios se utilizan para obtener esa protección, pues no todos son igual de seguros ni tienen la misma durabilidad.
Por otra parte, al igual que con los rayos UV, para bloquear los rayos infrarrojos –los que producen sensación de calor–, los tejidos más eficientes son las telas sintéticas de trama muy densa, como el poliéster o el nylon grueso.
BOTIJO Y SOMBRA
Huelga decir que estos apuntes también pueden ser útiles sobre la bicicleta. Aunque una camiseta ancha no ofrece la aerodinámica de un maillot entallado, si la velocidad no es una prioridad, siempre irás más fresco que con ropa ceñida.
Para terminar, sólo queda recordar la importancia de mantenerse bien hidratado para poder seguir sudando y refrigerando el cuerpo, tal y como funcionan los botijos. Y, siempre que sea posible, prever puntos de agua para refrescarse y localizar una buena sombra para tomarse un respiro –o una siesta– en las horas centrales del día.















