Grand Gravel Sobrarbe

BIKEPACKING I 190 km I 4.600 m+

Grand Gravel Sobrarbe

DONDE EL SILENCIO CUENTA HISTORIAS

VALLES DE GLACIARES MENGUANTES, RÍOS SALVAJES QUE HORADAN CAÑONES INSONDABLES, PUEBLOS MEDIEVALES QUE FLORECEN, ALDEAS DESHABITADAS PERDIDAS EN LA ESPESURA DEL OLVIDO… GRAND GRAVEL SOBRARBE ES UNA INVITACIÓN A VIAJAR A TRAVÉS DEL ESPACIO Y EL TIEMPO, PREFERIBLEMENTE LIGEROS DE EQUIPAJE, PERO SIN PRISAS, PARA ASÍ LLENAR DE AUTÉNTICOS RECUERDOS NUESTROS DÍAS DE ASUETO.

Texto: Sergio Fernández Tolosa / Fotos: Pol Puig Collderram & Sergio Fernández Tolosa

Primera hora de la mañana. Reina la calma en el casco viejo de Aínsa. Rodamos por sus calles empedradas, la plaza porticada, el castillo… Frente a la iglesia, en una fuente, rellenamos los bidones. Tenemos por delante la Grand Gravel Sobrarbe, una travesía larga y exigente, de casi 200 km y 4.600 m+, que vamos a intentar completar en dos días. Sin embargo, una fuerza incorpórea parece retenernos. Una foto aquí, otra allá… Una colección de portones con sus trucadores faliformes esperan que algún valiente los empuñe, haga añicos el silencio y dé el pistoletazo de salida. "¡Allá vamos!".

A LOS PIES DE PEÑA MONTAÑESA

En la otra orilla del Cinca, empezamos a enlazar pistas de tierra y asfalto que tan pronto suben como bajan rodeando las faldas de la Peña Montañesa. Alcanzamos El Pueyo de Araguás –obligatorio entrar y recorrer su única y coqueta callejuela, de ida y vuelta– con los primeros sudores; con los segundos, cruzamos Araguás. A partir de aquí, un sector de camino más movido nos lleva entre encinas hasta Laspuña. Las cimas nevadas de As Tres Erols, nombre tradicional del macizo del Monte Perdido para los habitantes del Sobrarbe, dominan el horizonte.

LLEVÁBAMOS AÑOS SOÑANDO UN VIAJE BIKEPACKER POR EL SOBRARBE. Y ENTONCES, UN BUEN DÍA, MONTEDITORIAL NOS ENCARGÓ EL DISEÑO DE UNA TRAVESÍA PARA SU COLECCIÓN GRAND GRAVEL.

RECORRIDO

190 km

Itinerario circular por la comarca de Sobrarbe, desde Aínsa y Peña Montañesa al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, el Sobrepuerto y el norte de la Sierra de Guara.

DESNIVEL

4.600 m+

Más que considerable, sobre todo a la hora de elegir desarrollos. La ascensión acumulada queda repartida de forma equilibrada tanto en 2, como en 3 o 4 etapas.

DIFICULTAD

4/5

Aunque algunos sectores –todos ellos justificados e indicados en el mapa– reclaman algo más que un neumático de 42 mm, en toda la ruta sólo hay 1 km no ciclable.

ATRACTIVOS

☆ ☆ ☆

La Pista de las Cutas, los miradores de Ordesa y Monte Perdido, el Desfiladero de las Cambras, la soledad del Sobrepuerto, el escénico sube y baja del Biello Sobrarbe…

DESFILADERO DE LAS CAMBRAS

Poco más allá de Escalona, al superar el umbral del congosto del río Bellós, entramos en una nueva dimensión. El Desdiladero de las Cambras es un reino de sombras eternas en el que los rayos del sol rara vez logran entibiar el fondo del cañón. Es la puerta de entrada al Cañón de Añisclo y el Valle de Vió, y también el acceso más sobrecogedor al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.

La estrechísima carretera, de un solo sentido para evitar ataques de vértigo a los automovilistas, recorta con cautela la pared de piedra. El rugiente río fluye decenas de metros más abajo, entre rocas pulidas que parecen divertidos toboganes. En un muro, sobre nuestras cabezas, una placa recuerda hasta dónde alcanzó el nivel del agua en la crecida del 21 de octubre de 1977.

ORDESA POR LA PISTA DE LAS CUTAS

El primer avituallamiento llega en Nerín, pueblo de buenas vistas y maestros artesanos del boj. Es mediodía y decidimos hacer hueco a unos bocadillos de tortilla. Algo ligero para afrontar la segunda parte de la etapa, que promete otros mil metros de desnivel hasta el cúlmen del itinerario. Los miradores de Ordesa aguardan en lo más alto de la Pista de las Cutas, a 2.197 metros sobre el nivel del mar.

La ascensión es larga, pero con el desarrollo adecuado resulta cómoda. La pista es ancha y está en muy buen estado –un autobús pasa a diario para ahorrar tiempo a los montañeros que van a Góriz–. El plato pequeño nos iza lentamente hacia el feudo de las marmotas, donde sopla un viento helado que endurece la pendiente.

Más allá del primer mirador, el firme empeora sensiblemente, por lo que imaginamos que el autobús se da la vuelta en este punto. El sector roto y pedregoso se prolonga un par de kilómetros, siempre en el límite del parque nacional. Por suerte, ya hemos superado casi todo el desnivel y las impresionantes vistas compensan: los balcones de Ordesa, el Circo de Cotatuero con sus cascadas, la Brecha de Rolando, los precipicios con forma de proa de barco apuntando al vacío, los prados salpicados de edelweiss…

El firme en el descenso está mucho mejor, pero también requiere cierta calma y alguna que otra parada con tal de disfrutar aún más del paisaje y conceder descansos a las manos y a los frenos, sobre todo en la parte final, ya dentro del bosque, donde la pendiente es más acusada.

Una vez en Torla –atención al rampón previo desde el puente del Ara–, ya sólo resta dejarse llevar por la fuerza de la gravedad hasta Broto, entrar en la panadería y zamparse un dobladillo de lo que sea. La recuperación empieza a la de ya. Aunque si vais a cenar en el albergue, quizá no haga falta.

SILENCIOSO SOBREPUERTO

El segundo día, tras un sueño reparador y un opíparo desayuno en el albergue de Broto, cruzamos el rugiente Ara y tomamos la pista que sigue el margen derecho del río. La N-260 corre por la otra orilla. Nosotros la evitamos por el camino, encadenando subidas y bajadas sobre un lecho de grava gruesa que, de buena mañana, cuesta masticar. Las piernas, sin duda, notan la sobredosis de ayer.

Justo antes de iniciar la ascensión al deshabitado de Ayerbe, el track se desvía, avanza 200 metros por un descampado y salva el arroyo de Forcos antes de afrontar el único kilómetro inciclable de la travesía. Aunque el camino es ancho, la pendiente es tan fuerte que lo más inteligente es bajarse y empujar hasta conectar con la pista de acceso a Bergua.

A partir de aquí, la ruta entra en un sector de lo más solitario. El camino serpentea entre jóvenes hayedos, ganando altura progresivamente. Primero hasta el deshabitado de Sasa. Luego, hasta el Collado de las Tres Cruces (1.507 m) y su refugio de chapa verde, que está cerrado con llave.

El largo descenso comienza un poco más allá. En el Santuario de Santa Orosia, la parada es obligatoria para beber en la Fuente de las Tres Caras antes de continuar bajando hasta Yebra de Basa, que nos espera en el fondo del valle.

Cuando llegamos, el sol cae a plomo, pero los dedos de las manos tiemblan de tanto frenar. El calor y la fatiga ralentizan la mente, pero el cuerpo, a estas alturas, no necesita dar ni rodeos ni explicaciones. Es hora de comer.

“Son las tres. Queda mucha etapa por delante”, contesta la razón, siempre con el reloj en la mano. “Algo rápido y a la sombra”, sentencia el hemisferio cerebral encargado de llenar los depósitos.

Un par de cervezas y una bandeja llena de huevos fritos, patatas y longaniza nos ayudan a retomar la ruta con el mismo calor, pero con la psique por los cielos.

VALLE DE SERRABLO Y BIELLO SOBRARBE

Sin prisa pero sin dormirnos –es hora de siesta–, encarrilamos el viejo trazado de la carretera de Orús y el camino de Espín, que casualmente están asfaltando. Unos refrescantes tragos en su rica fuente y seguimos dando riñonazos por el camino del Puerto de Fablo (1.234 m), que da paso a un largo y emocionante descenso hacia el pueblo de Gillué, donde también nos amorramos a su fuente –esa longaniza rica…–.

Después, de nuevo camino asfaltado hasta el Valle de Serrablo y la siempre solitaria, casi fantasmagórica, carretera de La Guarguera, que nos asesta unas cuantas cuestas antes de pasar por Laguarta, donde hay otra fuente, un bar y habitaciones para pernoctar.

Un último esfuerzo y coronamos el Puerto de Serrablo (1.287 m). En función de la hora y las energías, aquí hay que tomar una decisión. Si vamos justos, sólo hay que dejarse deslizar hasta Boltaña durante 14 km de rápido descenso. Nosotros aún disponemos de cierto margen, el suficiente para completar el bucle sur, a través del Bielllo Sobrarbe.

En el escénico y solitario camino de Las Bellostas sentimos de nuevo la presencia, a nuestras espaldas, de la omnipresente silueta del Monte Perdido, ahora lejano e iluminado por la luz del atardecer. Cruzamos aldeas como El Pueyo de Morcat y Paúles de Sarsa, colándonos por un paisaje que conserva joyas de otra era, como puentes de piedra sobre un joven río Vero, viejos molinos harineros, pequeñas ermitas con corazones esculpidos en el dintel…

Una vez en Arcusa, una larga bajada con sus correspondientes repechos trampa nos conduce hacia Latorrecilla, Guaso y, finalmente, Aínsa, donde cerramos el círculo de la Grand Gravel Sobrarbe. Es hora de brindar con unas Rondadoras.

UN PAR DE CERVEZAS Y UNA BANDEJA LLENA DE HUEVOS FRITOS, PATATAS Y LONGANIZA NOS AYUDAN A RETOMAR LA RUTA CON EL MISMO CALOR, PERO CON LA PSIQUE POR LOS CIELOS.

GRAND GRAVEL SOBRARBE - MAPA & GUÍA DE MONTEDITORIAL

mapa Grand Gravel SobrarbeCuando desde Monteditorial nos propusieron diseñar un itinerario de bikepacking para bicis gravel por la comarca de Sobrarbe, tardamos medio suspiro en decir que sí. ¡Cómo no! En realidad, ya habíamos pensado –soñado, más bien– un millón y medio de veces por dónde debía pasar esa ruta circular que invitase a la aventura, a fundirse con el paisaje y disfrutar del cicloturismo por las pistas, caminos y carreteras más bikefriendly del territorio.

La tarea no era fácil, ni mucho menos –los que hayan rodado por aquí sabrán que el terreno es duro–, pero tras muchas horas de estudio de mapas, ortofotos y múltiples salidas para comprobar tramos concretos, llegó el día de la prospección final, la definitiva, que tuve la gran suerte de hacer junto a nuestro amigo Pol Puig Collderram. Este post es la crónica muy resumida de aquellos dos días.

Una semana después, los responsables de Monteditorial vinieron para comprobar el itinerario en sus propias carnes, hacer algunos ajustes y tomar unas cervezas antes de entrar en imprenta. De paso nos contaron que el mapa Grand Gravel Sobrarbe es el primero de una colección que se irá ampliando con nuevas propuestas por diferentes regiones de especial atractivo. Estaremos atentos.

>> Mapa & Guía Grand Gravel Sobrarbe de Monteditorial

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