BIKEPACKING I 570 km I 9.000 m+
CAT700 Backroads 2026
AMORES DE VERANO
EL SOLSTICIO DE VERANO. EL DÍA MÁS LARGO DEL AÑO. LA MADRUGADA MÁS CORTA. EL FIN DE LAS CLASES. LAS HOGUERAS. EL INICIO DE LAS VACACIONES. EL FIN DE SEMANA DE SIETE DÍAS. LA BARRA LIBRE DE TIEMPO LIBRE AL AIRE LIBRE. LOS PRIMEROS AMORES. LOS PRIMEROS VIAJES. LAS ÚLTIMAS CARTAS. Y, DESDE 2015, LA INELUDIBLE Y EXCITANTE CITA CON LA CAT700.
Texto y fotos: Sergio Fernández Tolosa
“On aneu! No veieu que plou foc?”. Era una mañana de finales de junio de 1991, la última de nuestra primera escapada en bicicleta. Habíamos cruzado el Pirineo por el Col d'Ares y regresábamos por la revirada carretera de Portbou. Habíamos traspasado la frontera con la ilusión de pagar con francos y, sobre todo, ver un primer sello en el pasaporte.
Hace exactamente 35 años, pasábamos por esta misma esquina, saliendo de El Port de la Selva, rumbo al Coll de Perafita. Hoy se echa de menos a la senyora que nos advertía del calor, pero la historia se repite. El sol se eleva sobre el mar gris plata. La carretera culebrea entre el monte aterrezado, las casas blancas y las playas de cantos rodados. Un año más, la CAT700 nos vuelve a llevar de viaje.
DE UNA SOLA PEDALADA, PASAS DE LA VIDA SEDENTARIA A CONVERTIRTE EN UN NÓMADA A LA CAZA DEL HORIZONTE. EN UN ENTE PEDALEANTE QUE VIAJA CON LO PUESTO Y NUNCA BEBE DOS VECES DE LA MISMA FUENTE.
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RECORRIDO
570 km
Con inicio y final en Colera, traza un amplio circulo por el Pirineo Oriental, desde el Empordà a la Cerdanya, para regresar al mar por la vertiente norte de la cordillera.
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DESNIVEL
9.000 m+
Ascensión acumulada muy razonable y muy bien repartida a lo largo de todo el itinerario, con puertos de renombre que se combinan con pasos de montaña fuera de las rutas más pisadas.
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DIFICULTAD
3/5
Predominan las carreteras secundarias, estrechas y sinuosas, que rebosan encanto, pero pueden tener gravilla en las curvas, baches, poca visibilidad... Una auténtica gozada.
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ATRACTIVOS
☆ ☆ ☆
La diversidad de paisajes y, sobre todo, la elección del recorrido, que permite disfrutar de la bici al tiempo que se descubre y admira el patrimonio cultural que alberga el territorio...
Día 1: Colera - Sant Hilari Sacalm 160 km / 2.100 m+
SOBRE LA MARCHA
El primer día de cualquier viaje en bicicleta es pura transición. De una sola pedalada, pasas de la vida sedentaria a convertirte en un nómada a la caza del horizonte. En un ente pedaleante que se desplaza con lo puesto y nunca bebe dos veces de la misma fuente.
La cálida mañana se disuelve entre el aire salitroso de la Costa Brava más brava y las sinuosas curvas del macizo de Les Gavarres. Entre medio, la llanura ampurdanesa nos deleita con pequeñas carreteras –y algún que otro sterrato– entre campos de girasoles, zancudas que picotean en las marismas y pueblos que invitan a parar, al menos un momento.
A la ciudad de Girona entramos después de rendir tributo en el santuario de Els Àngels. En un abrir y cerrar de ojos, cruzamos el Pont de Pedra sobre el Onyar y ponemos rumbo a Les Guilleries, por caminos vecinales, a orillas del Ter. En Sant Gregori, a pie de ruta, David Casalprim, de ExploraCicles, aguarda con su tradicional avituallamiento sorpresa. Es hora de parar y ponernos al día, al menos una hora.
El llano ha quedado atrás, pero la larga ascensión a Sant Hilari Sacalm por Osor es una delicia para los sentidos. El termómetro, que hace unas horas superaba los 40º C, ahora percibe el frescor de los bosques del Montseny. Al entrar al pueblo, recibo un mensaje: "Sergi, tinc una habitació doble al balneari Font Vella i hem quedat per sopar amb l'Eliseu –Climent– y l'Eduard Kirchner. Si prefereixes dormir al bosc, ves amb compte". Es Esteve. Ha llegado hace horas y ya ha disfrutado del circuito termal.
Al rato, estamos los cuatro en el restaurante del hotel, bebiendo vino y hablando de amores. Amores de verano, de primavera, de otoño... Está claro que la bici es sólo la excusa.
Día 2: Sant Hilari Sacalm - Osséja 175 km / 3.500 m+
DEL MAR A LA ALTA MONTAÑA
A la mañana siguiente, desde muy temprano, Esteve y yo rodamos por la solitaria y estrecha carretera que caracolea entre selvas sombrías hacia el Pont de Malafogassa. El descanso ha sido reparador y los kilómetros se esfuman casi inadvertidos. Incluso cuesta arriba, todo fluye hasta que la bici de Esteve sufre un pequeño contratiempo mecánico: el cable del desviador trasero se ha descabezado y no tenemos recambio.
En una curva de la pista que contornea el pantano de Sau, el amigo Mendo nos apunta con el móvil. "¡Si lo sé, traigo un cable!". Como buen anfitrión, nos guía hasta el mejor "esmorzar de forquilla" de la zona. Luego, en plena digestión, con la bici ya reparada, nos tomamos de postre una rica ascensión a La Trona.
A la hora de comer, Mendo pone rumbo a casa y Esteve opta por el atractivo atajo que cruza el Pirineo por el Col d'Ares. Yo sigo el track base, que salva la frontera por la Cerdanya. Pero eso suena muy lejano todavía. Quedan muchas montañas de por medio. Primero hay que disfrutar de la intimidad y el silencio de las carreterillas que unen Alpens, Borredà, Sant Jaume de Frontanyà, La Pobla de Lillet... Se avecina placer, sobredosis de placer.
La ascensión al Coll de la Creueta (1.921 m) es el colofón a una jornada redonda. El paisaje alpino, la luz, el aire fino y transparente, los ciclistas que llegan con cuentagotas, agotados.
El largo descenso por la Collada de Toses (1.800 m) me trae recuerdos de mi primera Transpirenaica a pedales, cuando me quedé dormido en plena bajada, paré en un prado a echar una siesta y al rato desperté con la lengua de una vaca a un palmo de mi cara. Me pregunto cuánto viven las vacas. Hace ya 34 años.
Con las últimas luces, me desvío hacia Osséja para recalar en casa de Ismael, Alícia y Nesca. No están, pero me han dejado la llave escondida en el jardín y la nevera llena. Soy un suertudo, pero cuánto me habría gustado haber compartido con ellos la rica cena.
Día 3: Osséja - Coll de Manrella 170 km / 2.700 m+
DESDE EL OTRO LADO
El tercer día es clave. Tras dos jornadas consecutivas de duro pedaleo, ¿las piernas funcionarán?
Las primeras rampas empiezan en las calles de Puigcerdà. Luego vienen las de Ur, Targasonne, Font Romeu... Y la CAT700 entra en Francia. Lo hace con sigilo, pero las diferencias son incontestables. Los villages. Las maisons. Los voitures. La gens. La bohème... De buena manaña, hacen cola en la boulangerie. Cortan la hierba con la silenciosa guadaña. Fuman tabaco en la puerta del café. Ellos se cubren con boinas bearnesas. Ellas lucen vestidos con vuelo y pasean al perro fiel.
A partir del Col de la Llose (1.860 m), sigo la rueda de Dani, otro habitual de la CAT700 que este año se ha decantado por la Backroads. En las subidas, hablamos. En las bajadas, nos dejamos llevar por la inercia. Las piernas funcionan. Qué alivio. Los frenos, también.
Ayguatébia reclamaba una parada. Nunca vi tantos Renault 4L juntos, pero el vertiginoso descenso nos succiona el cerebro lanzándonos cuesta abajo, concentrados, soslayando el vacío al otro lado del murete que separa el rugoso asfalto del acantilado. De pronto, el calor. Estamos a 500 metros de altitud, a orillas del Tét, devorando kilómetros de falso llano favorable, hasta la turística Vilafranca de Conflent.
La ruta se desvía hacia Fillols para apartarnos del tráfico. El peaje son 7 km de subida muy bienvenidos por una de esas carreterillas que tanto abundan en la vertiente norte del Pirineo. La bajada por Taurinyà nos devuelve al Tét pasando frente a la impresionante abadía de Sant Miquel de Cuixà.
En Prades, el cuerpo me pide sombra y siesta. Dani sigue. Una hora después, chispea y las oscuras nubes de la tarde asedian al mastodóntico Canigó. Un nuevo boucle por otra carreterilla de cuento nos lleva hasta Les Orgues d'Illa, un paraje de fantasía, chimeneas de hadas y columnas de arcilla moldeadas por la erosión. Después, la ruta entra en el llano, rumbo a Thuir, y le concede un respiro a las piernas evitando alternativas más montuosas.
Al cruzar el Tech, el sol se esconde tras la inmensidad de la tormenta. La mágica noche de Sant Joan se acerca y en Saint-Jean-Pla-de-Corts lo celebran con cenas populares y música en la calle: "Bésame, bésame mucho...". Entre boleros, me despacho una enorme pizza de esas que en Francia hornean dentro de una roulotte destartalada. "Tú querías que te dejara de querer...".
Con el pegadizo estribillo acantonado en el conducto auditivo, –"tal vez, mañana, yo estaré lejos, muy lejos de aquí..."–, me encomiendo al bosque y empiezo a subir hacia Les Illes. Cruzar aquí el Pirineo representa pedalear cuesta arriba otros 15 km por una deliciosa y solitaria carreterilla, un cul-de-sac que en lo más alto se convierte en pista.
Un kilómetro más allá del Coll de Manrella, improviso un vivac. Venus brilla por poniente. Marte, por oriente. Pese al cansancio, Morfeo se demora. Los tímidos pasos de un zorro merodeante y la imagen de miles de personas huyendo hacia el exilio por esta misma cuneta hace 87 años me traen a la mente aquella gnómica sentencia de Juan Gelman: "Hay quien vive como si fuera inmortal, otros se cuidan como si valieran la pena".
Día 4: Coll de Manrella - Colera 65 km / 700 m+
CARTAS A TODO COLOR
Despertar bajo las estrellas es como volver a nacer. Empieza otro día, te sacudes la pereza y un minuto después echas a rodar, cuesta abajo, sin mirar atrás. Colera está cerca, aunque la ruta depara algún que otro rodeo. Las piernas giran rápido, ligeras, indiferentes al ayuno y la belleza del Mediterráneo. Son las ganas de llegar. De hablar, comentar y compartir.
Al entrar en Mollet de Peralada, encuentro un gorrión que aletea en círculos en mitad del asfalto. Por una hora, le sostengo en la palma de la mano y me siento como "el pobre Butch Butchanam, que pasó sus últimos años cuidando a una tórtola ciega y sin querer ver a nadie...".
En la ascensión al monasterio de Sant Pere de Rodes, el sol se entrega en cuerpo y alma. La CAT700 se acaba y la soledad, desde la concha del apuntador, rescata toda clase de recuerdos, del más aquí y del más allá. De aquella noche de verano en que vi estos montes arder. De los erizos marinos que te pinchan el pie. Los helados que se derriten en tu mano y los caballitos de mar disecados en las tiendas de souvenirs.
En Colera, nos reciben entre alegres aplausos Mònica, Fina, Eliseu, Carles y el participante que haya llegado antes que tú. Es la tradición en la línea de meta imaginaria de un viaje que no tiene ni principio ni final. Como esta crónica, que rubrico desde la distancia, mientras releo a Gelman y siento que quizá “debí decir te amo, pero estaba el otoño haciendo señas, clavándome sus puertas en el alma”. ¿Nos veremos el próximo verano?
11 APUESTAS QUE SALIERON BIEN EN MI CAT700 BACKROADS 2026
1º BICI DE CARRETERA
Para la CAT700 Backroads utilicé mi Specialized Roubaix SL8 Sport tal y como venía de serie. Los neumáticos de 32 mm me parecieron perfectos tanto para rodar por buen asfalto como por los sectores de sterrato del primer día y la bacheada pista de hormigón del segundo. Los desarrollos, aunque estoy acostumbrado a mover platos pequeños más pequeños, fueron suficientemente cómodos. Aunque no es demasiado ligera (casi 10 kg en talla 61), noté una abismal diferencia en cuanto a eficiencia respecto a la CAT700 Backroads 2024 que hice con la gravel calzada con neumáticos lisos.
2º EQUIPAJE SUPER-MINIMALISTA
Aprovechando la ola de calor y con el objetivo de ir lo más ligero posible, embutí todo el material obligatorio, ropa de abrigo y equipo de dormir ligero en una única bolsa: la Ortlieb Handlebar Pack QR. Para ello, eliminé la funda de vivac y reduje las habituales raciones alimenticias de emergencia, confiando en el metabolismo de las grasas y en encontrar puntos donde conseguir comida. En cuanto a la bolsa en el manillar, nunca he tenido la sensación de que afecte demasiado a la conducción, pero sí se nota, y mucho, al aparcar la bici, pues se vuelve cabezona e inestable. Por otra parte, las altas temperaturas hicieron que no llegase a usar ni los manguitos, ni el forro polar, ni las mallas, ni tan siquiera el chubasquero (bueno, sí los usé, pero de almohada).
3º PEDALES DE CARRETERA
Después de muchos años sin emplear zapatos con cala de carretera, hay que reconocer que se pedalea mucho mejor. Otra cosa es cuando paras y te bajas de la bici. Para caminar, las zapatillas de gravel con cala SPD son mucho más cómodas y seguras. En esta CAT700 Backroads he sido muy consciente de ello cuando quería tomar una foto que requería apartarse de la bici.
4º CALZADO RESPETUOSO
Es la primera vez que hago 600 km sin ningún tipo de molestia en los pies. Al contrario, creo que las largas jornadas de ejercicio con las Lake CX201 de horma ancha y puntera cuadrada me han ayudado a fortalecer el pie y liberarlo de las presiones que me producen otros calzados de bici de punta estrecha.
5ª GPS BRYTON 810
Otra gran novedad fue el GPS Bryton Rider S810 que estrené directamente el día de la prueba. Es rápido, muy intuitivo y se conecta muy fácilmente al smartphone. Tiene una autonomía de algo más de 50 horas y la pantalla se ve perfectamente incluso en el modo de ahorro de energía y bajo el sol de mediodía. Los mapas que trae de serie no son tan detallados como los OSM o IGN, pero son perfectos para travesías tipo backroads. Me encantó comprobar que tras 15 horas de pedaleo el nivel de la batería está al 80%. Además, en los puertos ofrece información en directo sobre la subida que falta, el desnivel de la próxima rampa, etc.
6ª RADAR BRYTON GARDIA R300L
En tecnología aplicada al mundo de la bici suelo ser bastante antediluviano, pero he de reconocer que hay inventos que merecen la pena. El radar Bryton Gardia R300L te avisa cuando un vehículo se acerca por detrás y, además, la potente luz de destello diurno se activa automáticamente. La batería dura unas 17 horas. Aunque en la CAT700 Backroads las carreteras están muy bien escogidas y hay poco tráfico, nunca está de más un extra de visibilidad.
7ª CULOTTE PROTOTIPO QUETZAL
En la CAT700 tuve la suerte de probar un culotte prototipo diseñado específicamente para travesías de larga duración de la firma gerundense Quetzal. Me pareció realmente cómodo; como se suele decir, un “life changer”. Muy pronto estará disponible en su catálogo y, lo mejor de todo, a un precio razonable.
8ª GUANTES
Aunque es más molón ir sin guantes y al usarlos te quedan marcas del sol en las manos, esta vez no he tenido ninguna molestia de adormecimiento de dedos, cosa que sí he sufrido en salidas de 2 o 3 horas con la misma bici en días en que no los llevaba.
9ª RITMO SALSERO
Rodar sin forzar en ningún momento es la mejor forma de no vaciarse. Ello requiere paciencia, porque en una larga subida –sobre todo en las que no tengan grandes porcentajes–, bajo el sol y el calor, lo normal es querer darle al botón del “x1’5”, como en los audios del whatsapp.
10ª COMER Y BEBER BIEN
Es imprescindible conocerse y haberse habituado, pero el ingrediente imprescindible para pedalear –incluso a ritmos salseros– durante varios días seguidos sin sufrir desplomes de energía es alimentarse bien. En mi caso, nada de geles, ni barritas energéticas, ni bebidas azucaradas cada poco rato. Al contrario: que no falten los frutos secos, las latas de sardinas, atún, melva, el jamón, los huevos… Evidentemente, también tomé carbohidratos –lo que surgió: pizza, pasta, pan, tabulé…– y caprichos ocasionales –croissant, pain au chocolat…–, pero de nada sirven estos parches sin aquellos nutrientes. En cuanto a la hidratación, igual de importante o más: bebo en función de la sed, pero en las condiciones de calor que tuvimos utilicé entre 2 y 3 sobrecitos de sales minerales por día.
11ª DORMIR
Cada persona es un mundo y cada cual encara estas travesías según sus necesidades, pero dormir un mínimo de 6 horas diarias es lo que me funciona en cualquier circunstancia. En esta ocasión no rodé de noche ni un kilómetro.
GUÍA PRÁCTICA
→ FECHAS La CAT700 Backroads y la CAT700 Original se celebran de manera simultánea, la tercera semana de junio.
→ DURACIÓN Este año los recorridos fueron algo más cortos de lo habitual y el plazo para completarlo era de 4 días.

→ FILOSOFÍA La CAT700 nació en 2015 y es una travesía no competitiva que reivindica el bikepacking como una forma de explorar y descubrir el territorio.
→ DOS ITINERARIOS El Original se desarrolla por caminos y pistas; el Backroads está pensado para los aficionados a las carreteras "con encanto".
→ ATAJOS En ambos recorridos se establecen un par de puntos con tiempo de paso límite y se facilitan las correspondientes variantes para acortar el trazado.
→ ORIENTACIÓN Los circuitos se modifican cada año. Los inscritos reciben los tracks 7 días antes de la salida.
→ AUTOSUFICIENCIA La asistencia externa está prohibida. Cada ciclista debe cargar con su material mínimo obligatorio: ropa de abrigo, ración alimentaria de emergencia, recambios básicos, sistema de iluminación, botiquín, etc.
→ GUÍA DE SERVICIOS La CAT700 facilita una completa lista de alojamientos, restaurantes, supermercados, talleres mecánicos, etc. para que cada cual calcule etapas, planifique dónde comer, dormir, etc.
→ LOCALIZADOR La organización asigna a cada participante un emisor GPS y realiza un seguimiento personalizado y en tiempo real durante toda la prueba.
→ PLAZAS LIMITADAS El número máximo de inscritos es de 50 personas.
→ OBSEQUIOS Este año, en la meta de Colera todos los participantes recibimos un magnífico lote de productos de Mel Alemany y un botiquín impermeable Vaude.
→ ENCANTARÁ… Amigos de las carreteras en vías de extinción.
→ CONTRAINDICADA PARA… Aficionados a rodar incrustados en grandes pelotones.
→ INFORMACIÓN E INSCRIPCIONES CAT700 I www.cat700.com


























