TREKKING I 32 km I 1.860 m+
Ibones de Batisielles, La Plana, Grist, Posets, Perramó y Escarpinosa
A LOS PIES DEL POSETS
HUYENDO DEL CALOR, NOS ADENTRAMOS EN EL VAL DE ESTÓS PARA VIAJAR HASTA EL EXTINTO GLACIAR DEL POSETS. SIN PRISA, DESCIFRANDO EL PAISAJE ENTRE IBONES Y ESPIGADAS AGUJAS DE ROCA, ADMIRANDO EL LEGADO DE LOS HIELOS QUE MOLDEARON ESTAS MONTAÑAS HACE NO TANTÍSIMO TIEMPO.
Texto y fotos: Sergio Fernández Tolosa & Amelia Herrero Becker
Es el clásico valle con forma de U. El típico valle del Pirineo por el que fluye un río de agua clara y saltarina que se nutre de múltiples arroyos, barrancos y cascadas que se desploman desde otros valles, también de origen glaciar, formando una escalera radicular de proporciones inmensas. Estamos en el Val de Estós, uno de los lugares más populares y visitados del Valle de Benasque.
DE HITO EN HITO, AVANZAMOS ENTRE LOS MONOLITOS GRANÍTICOS QUE AFLORAN EN EL AMPLIO VALLE COMO CAPARAZONES DE TORTUGAS GIGANTES. DE REPENTE, NO HAY NADIE. SÓLO SILENCIOS.
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RECORRIDO
32 km
Trayecto de ida y vuelta entre el Val de Estós y el Ibón de Posets por el Collado de la Plana, visitando un sinfín de lagos y regresando por el Val de Perramó.
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DESNIVEL
1.860 m+
Aunque la ascensión acumulada no parezca desmesurada, hay pocos tramos llanos. El perfil es exigente, tanto a la ida (subida) como a la vuelta (bajada).
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DIFICULTAD
3/5
Salvo el tramo de pista del inicio y el final, la ruta transcurre por sendas y huellas de alta montaña, con piedras, escalones naturales, taludes, caos de rocas, etc.
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ATRACTIVOS
☆ ☆ ☆
Los ibones rodeados de flor de mollar, las esbeltas Agullas de Perramó y d'Ixeia, el silencioso amanecer, los sarrios solitarios, los cumulonimbos de media tarde...
IBONES DE BATISIELLES
Los primeros 3 km nos llevan por una pista ancha –apta para coches– que asciende junto al río Estós. El valle es tal y como lo dibujan en los manuales de iniciación a la geología: nada más superar la angostura del embalse, se ensancha y se despliega un lecho de fondo plano y extremos redondeados. Hace falta un poco de imaginación porque hoy está cubierto por bosques, pero hace unos pocos miles de años, una rasposa lengua de hielo de varios cientos de metros de espesor lamía este paisaje.
Al cabo de una hora, la ruta se desvía a la izquierda por un camino más estrecho que trepa con decisión a través del bosque. El boj, el avellano y el arce van quedado atrás, dando paso a las hayas, el pino negro, el rododendro... Al llegar al Ibonet de Batisielles (1.875 m), nos cruzamos con el tercer grupo de escultismo. A los que van hacia arriba les preguntamos dónde planean pasar la noche: "Escarpinosa" y "el último de Batisielles". Tomamos nota y, en busca de silencio, seguimos subiendo hacia los Ibones de Batisielles.
SILENCIO EN LAS ALTURAS
El sendero se vuelve enseguida más abrupto y empinado. Cruza los primeros canchales –tarteras– y las afiladas Agullas de Perramó empiezan a asomar entre los troncos secos de los pinos que no superaron el último invierno. El Ibón Grande de Batisielles, a 2.240 m de altitud, hace honor a su nombre: es realmente grande y luce luminoso rodeado de montañas que rozan los 3.000 metros.
Sin prisa, pero con menos pausas de las habituales, avanzamos valle arriba. Al llegar al último ibón resulta fácil adivinar dónde van a plantar las tiendas los treinta adolescentes que van pisándonos los talones. El lugar es realmente hermoso. Llenamos las cantimploras en una pequeña surgencia y seguimos ascendiendo. Un poco más allá del Collado de Perramó (2.492 m), entre grandes bloques de granito y con vistas a la imponente cresta de la Tuca d'Ixeia, establecemos nuestro discreto pero panorámico vivac.
TECHO DE LA TRAVESÍA
El amanecer nos abraza con una taza té en las manos, casi a punto de marcha. Rumbo al Collado de la Plana (2.703 m), el GR-11.2 se abre paso por un plateau salpicado de pequeñas lagunas ya secas. Al coronar el punto más alto de la ruta, un frío viento del noroeste barre el paso, rizando las oscuras aguas del Ibón de la Plana, que parece una piscina infinity en la azotea de un rascacielos. Al otro lado del valle, la mole del Posets se eleva junto a toda su prole. El sol calienta, pero el cielo luce cobrizo. Es el humo de los incendios.
Tomamos el descenso con calma. El paisaje, pese a la bruma que lo enturbia, lo merece. En sentido contrario desfilan los excursionistas que están dándole la Vuelta al Posets –antes 'Ruta 3 Refugios'– y han dormido en el Ángel Orús.
Al llegar al Ibón de Eriste –o Grist–, buscamos un rincón tranquilo y a la sombra para tomarnos un largo descanso, almorzar, leer y, entretanto, escrutar los dramáticos relieves de las laderas. El caos es absoluto: morrenas por aquí, morrenas por allá, bloques erráticos por todas partes... Es como si el glaciar hubiese partido sin avisar y dejando la obra a medias.
UN MAR DE TRANQUILIDAD
Pasado el calor de mediodía, reanudamos la marcha, aguas arriba. Al abandonar la ruta principal, la huella se pierde muy pronto. De repente, no hay nadie. Sólo silencio. De hito en hito, avanzamos entre los monolitos graníticos que afloran como caparazones de tortugas gigantes. El agua fluye tranquila por el centro del amplio valle. A un lado, la titánica muralla sur del Posets (3.369 m), el Bardamina (3.068 m), etc. Al otro, mares de piedras, piedras y más piedras.
El Ibón de les Alforches aparece rodeado de los algodonosos juncos de Eriophorum angustifolium –en Aragón, flor de mollar–. Las nubes invitan a seguir hasta el Ibón Negro –o de Posets–, el último de este solitario cul-de-sac, que también hace honor al topónimo. El escenario es apocalíptico, ideal para filmar una película sobre náufragos interestelares.
A última hora, retrocedemos hasta el Ibón de Farradura. Sobre el meandro que le da forma y nombre, se extiende una herbosa planicie en la que hasta hace poco pastaban las vacas. Hoy, entre boñigas secas, dormiremos en el cenotafio del extinto Glaciar del Posets.
VUELTA POR EL VAL DE PERRAMÓ
De vuelta, el camino se repite, pero en bajada y con el fresco de la mañana resulta más llevadero. A partir del Ibón de Eriste, retomamos el GR-11.2 hacia el Collado de la Plana. Al llegar al ibón, paramos a rehidratarnos. El goteo de senderistas persiste.
Mientras potabilizamos agua, observamos boquiabiertos a un trío de montañeros que empieza a progresar por una canal de apariencia inabordable. Minutos después son tres hormiguitas haciendo equilibrios en la cresta de la Tuca des Corbets (2.901 m).
Nosotros seguimos por el GR hasta el Collado de Perramó, donde nos desviamos por una senda menos marcada que se hunde en el Val de Perramó. Una hora después estamos en el Ibón de la Tartera de Perramó, sitiados por murallas de granito, en el fondo de un valle angosto, remoto y solitario.
HUELLAS POCO PISADAS
Más abajo, la huella se diluye entre los ibones. Ello obliga a prestar atención a los hitos –cuando los hay–, apostar y, a veces, volver atrás. La atmósfera hoy está más clara. Una mamá azulón nada con sus dos crías y un sarrio nos observa desde una peña. Enfrente, se eleva otro gigante: el Perdiguero (3.222 m). Intentamos imaginar las lenguas de hielo que cincelaron estos valles. Lenguas de hielo de decenas de kilómetros, como las que vimos en Islandia hace ya más de una década. De repente, 30.000 años no parece tanto tiempo.
Los patos salen del agua. El sarrio se evapora entre los abetos. El valle se descuelga y un vertical canchal nos conduce hasta el Ibón de Escarpinosa. Es temprano y aún hay poca gente. Estamos en la cota 2.000 m. Hay cientos de flores, mariposas, árboles y excursionistas que suben a pasar unas horas en la montaña. Para nosotros, ya es todo bajada.
MAPA & TRACK GPS
GUÍA PRÁCTICA
→ DURACIÓN Plan perfecto para un slow mountain de 2 o 3 jornadas.
→ ÉPOCA IDEAL Final de primavera y principio de verano.
→ CARTOGRAFÍA Hemos utilizado el mapa Posets - Perdiguero, escala 1:25.000, de la Editorial Alpina.
→ SEÑALIZACIÓN La ruta no está señalizada sobre el terreno, aunque en algunos tramos coincide con el GR-11.2.
→ AGUA Nosotros la tomamos de arroyos e ibones, potabilizándola con un softflask con filtro purificador LifeStraw Flex.
→ COMIDA Hay que llevarse avituallamiento para todo el tiempo que vayamos a estar en la montaña, pues no hay ningún tipo de servicio.
→ TERRENO Predominan las sendas y huellas de montaña de distinto firme y fuertes desniveles, con algunos sectores poco pisados en los alrededores de los Ibones de Perramó.
→ CALZADO Es necesario utilizar calzado de montaña. En esta ocasión llevamos las Bestard Breithorn Pro y Bestard Nova Lady.
→ ABRIGO Cualquier actividad de alta montaña requiere llevar en la mochila las prendas de abrigo necesarias para eventuales emergencias: chaqueta de montaña, pantalón de lluvia, guantes y capa térmica intermedia. Más aún si se plantea en modo slow mountain, en que estaremos en contacto con el medio las 24 horas.
→ DORMIR Nosotros hicimos vivac. Por supuesto, respetando la normativa del parque natural y siguiendo todos los principios de Leave no trace.
→ CÓMO LLEGAR El track de la ruta comienza y acaba en el aparcamiento de Estós, a 1.350 m, en el Valle de Benasque, Huesca.
→ ENCANTARÁ… A coleccionistas de lagos que sueñan con aprender a escalar en otra vidas.
→ CONTRAINDICADA PARA… Dependientes de la ducha de agua caliente, la cerveza fría y la señal Wi-Fi.


















