Pedals del Pedraforca

MOUNTAIN BIKE I 104 km I 3.410 m+

Pedals del Pedraforca

LA MONTAÑA MÁGICA

VALLES QUE CULMINAN EN BLANCAS CUMBRES, BOSQUES PERPETUOS, MURALLAS DE ROCA INACCESIBLES, RECÓNDITOS PUEBLOS... RODEADOS DE MONTAÑAS POR DOQUIER –SIERRA DEL CADÍ, MACIZO DEL PEDRAFORCA Y PORT DEL COMTE, ENTRE OTRAS TANTAS–, DESCUBRIMOS EL VERDADERO SENTIDO DE UN FIN DE SEMANA DE PURO MOUNTAIN BIKE: DISFRUTAR DE LA BICICLETA EN PLENA NATURALEZA Y OLVIDARSE DE TODO LO DEMÁS.

Texto y fotos: Sergio Fernández Tolosa & Amelia Herrero Becker

En la primavera de 1906, un jovencísimo Pablo Picasso se presentó a lomos de una mula en el pequeño pueblo leridano de Gósol. El genio malagueño viajaba junto a su compañera, Fernande Olivier –la belle Fernande–, un caballete, unas cajas de óleos y pinceles, y una crisis creativa que le había hecho abandonar temporalmente París, donde ya empezaba a ser conocido. En Gósol pasaron sólo tres meses, pero de regreso a Francia el maestro necesitó toda una recua para transportar lo que había pintado durante su breve retiro, inspirado por la belleza de los paisajes, los colores de la tierra, la luz...

Un siglo después, nosotros también viajamos hasta Gósol, aunque no sobre una mula. Hoy las comunicaciones son mucho mejores, pero el pueblo, en el que sólo residen 80 vecinos –diez veces menos que cuando Picasso estuvo aquí–, mantiene intacto su original encanto pirenaico. Aunque nosotros no hemos venido a pintar, estos paisajes inspiran a cualquiera. Nuestro deseo es, simplemente, relajarnos y disfrutar de un fin de semana de auténtico mountain bike.

ABORDAMOS LA PRIMERA ASCENSIÓN DEL DÍA, QUE SE PRESENTA SUAVE Y SOSTENIDA, COMO UNA AMABLE INVITACIÓN A ADENTRARSE EN EL CAUTIVADOR MUNDO
DE LAS SELVAS PIRENAICAS.

RECORRIDO

104 km

Itinerario circular con inicio y final en Gósol, que combina los parajes boscosos con escenarios de alta montaña, como el Cadí, Pedraforca y Port del Comte, pasando también por Tuixent, Fórnols y Josa de Cadí.

DESNIVEL

3.410 m+

Aunque la ascensión acumulada está perfectamente repartida entre las dos etapas, el desnivel positivo se nota más el primer día, pues la segunda etapa es algo más larga y también de naturaleza más rodadora.

DIFICULTAD

4/5

Hay tramos de sendas muy juguetones, como el descenso a Tuixent desde el Coll de Port, el segundo día. Atención al breve pero difícil paso trialero del sendero final, ya a punto de entrar en Gósol.

ATRACTIVOS

☆ ☆ ☆

Disfrutar de un fin de semana de auténtico mountain bike, pedaleando dos días entre parajes montañosos, horizontes nevados y bosques, disfrutando de una ruta que combina toda clase de terrenos y caminos.

CRÓNICA DE LAS ETAPAS

ACLIMATACIÓN PREVIA

El pasado 27 de abril de 2013 se presentó en Gósol la ruta Pedals del Pedraforca, una nueva propuesta de Pedales del Mundo. El acto de presentación fue todo un acontecimiento. Acudió medio pueblo, además de los creadores del itinerario y responsables del proyecto –Iván Velázquez, Josep Clos y Marta Guitart–, el director de Pedales del Mundo, Pep Vega, y el secretario general de Deporte de la Generalitat de Catalunya, Iván Tibau, quien celebró la iniciativa porque “atrae a personas que dinamizan la economía de la zona, a la vez que promueve la práctica del deporte”. A la ceremonia inaugural no pudimos asistir, pero llegamos a Gósol sólo dos semanas después con tal de catar en primicia esta ruta de 104 km y 3.410 metros de ascensión acumulada que ha sido diseñada para hacerse en dos o tres días.

Rodeados de montañas por todas partes, Iván, Josep y Marta nos explican con detalle los entresijos del itinerario, nos graban el track en los GPS y nos entregan el pack de bienvenida, del que asoman un voluminoso fuet y una irresistible tableta de chocolate.

Nos instalamos en el hostal Vila de Gósol y salimos a estirar las piernas paseando hasta lo más alto del castillo, donde notamos ligeramente los efectos de la altura, pues Gósol se encuentra a 1.423 metros sobre el nivel del mar. También visitamos la Sala Picasso del museo municipal, donde nos enteramos de curiosas anécdotas y jugosos chismes que han perdurado desde la prolífica estancia del genio en el pueblo.

Tras saciar el apetito cultural, histórico y artístico, es hora de degustar el menú especial Pedals del Pedraforca del Restaurante El Forn, donde recibimos una sabrosa y refinada lección de gastronomía. Ahora sí, ya estamos preparados para empezar a pedalear.

PAZ Y BUENOS ALIMENTOS

Amanece sereno pero fresco. Tras la foto de rigor en el Km 0, abordamos la primera ascensión del día, que se presenta suave y sostenida, como una amable invitación a adentrarse en el cautivador mundo de las selvas pirenaicas. A nuestras espaldas, quedan el Pedraforca y el Cadí, sobre los que todavía brillan pequeños neveros aislados. Desde el primer kilómetro, el paisaje se convierte en un regalo para los sentidos: el aire huele a pino, a tierra, a agua...

Al coronar el Coll de Gósol, el camino se inclina hacia abajo, adentrándonos en la espesura a toda velocidad. Ya no hay vuelta atrás. La suerte está echada. Las emociones, servidas.

El resto de la mañana lo pasamos inmersos en un sube y baja contundente, enlazando duras rampas que nada tienen que ver con el primer collado del día y acometiendo imponentes descensos.

A través de infinitos túneles vegetales, pedaleamos abstraídos de un mirador a otro, rodando por paisajes sorprendentemente alpinos.

Sellamos el libro de ruta en Can Blanc e iniciamos una nueva ascensión hacia el Collet de la Pedra, que se prolonga más allá, subiendo hasta los 1.800 metros. Desde lo alto, vislumbramos las cimas del Port del Comte. Un profundo valle media entre nosotros y nuestro destino para el final de etapa.

TODO LO QUE BAJA SUBE

El descenso nos lo tomamos con la misma o incluso con más calma que la subida. En un primer tramo de pista, nos cruzamos con una pareja de rebecos que trepan entre los pinos. Más allá, la pendiente aumenta y el terreno invita a ir con cuidado, disfrutando de las vistas desde la privilegiada perspectiva que otorgan las alturas.

Pronto rodamos entre paredes de roca, en el Coll de Santa Creu, donde el track nos indica un sendero que se cuela entre jóvenes encinas. Empieza aquí un entretenido sector en el que se combinan algunos pasos técnicos con sinuosos singletrack.

El memorable descenso nos conduce hasta La Pedra, donde cruzamos el río Cardener. Por un bucólico camino, y unas no tan bucólicas escaleras que aguardan agazapadas en el último compás, llegamos hasta La Coma justo a la hora de comer. El suculento menú del Hotel Restaurante Fonts del Cardener, segundo control de paso de la ruta, nos ayuda a afrontar el resto de la etapa, la subida final hasta el Port del Comte. Canelones, hamburguesa casera a la brasa, una cervecita... “¿Postres?”.

Con la panza llena pero con un amplio margen para acometer sin prisas la ascensión –800 metros positivos del tirón–, el soniquete de las Fuentes del Cardener invita a tomarse un respiro para facilitar la digestión.

Tras el descanso, reemprendemos la marcha por una pista que asciende dibujando amplias eses, mostrándonos un espléndido paisaje en el que no tardamos en identificar los caminos por los que hemos bajado hace unas horas, al otro lado del estrecho y profundo valle. Cuando la pista acaba, el track nos sitúa a la entrada de un largo sendero con aspecto de puerta interestelar. Sin darnos cuenta, somos engullidos por una especie de agujero negro que comunica directamente con otra galaxia. Ya en la otra dimensión, trepamos como podemos, exhaustos, por el enrevesado singletrack, que desemboca en Pratllong, una urbanización que parece importada desde Suiza. Aquí está nuestro acogedor hotel, L’Avet, donde nos espera Marta con sus sorprendentes recetas de frutos del mar en plena alta montaña.

DESDE LAS ALTURAS

Amanece aún más radiante que ayer. Esto sí es suerte. Tras desayunar suficiente pan con mantequilla y mermelada como para subir un ochomil, ponemos rumbo hacia las pistas de esquí de Port del Comte.

Más allá comienza la ascensión estrella de la ruta, el Pas d’Estivella, situado a 2.200 metros de altitud. La pista sube de forma sostenida, permitiéndonos disfrutar de un panorama espectacular. Al norte, se extiende el Cadí como una larga muralla natural. El Pedraforca asoma por su extremo oeste, como una torre vigía. Unos metros más arriba, divisamos la cordillera pirenaica, todavía cargada de nieve.

Rodamos felices, encarando una larga travesía por encima de los 2.000 metros de altura, antes de vislumbrar nuevas cumbres que asoman por poniente desde este privilegiado balcón. Paramos a hacer mil y una fotos. Dichoso Instagram... El descenso promete diversión. El siguiente control está en Tuixent, mil metros más abajo.

Tras un sector por camino, llegamos al Refugi de l’Arp, donde empieza un tramo asfaltado de 3 km hasta el Coll de Port. Aquí la ruta se desvía y empieza un largo y entretenido descenso por caminos trialeros y serpenteantes sendas que nos llevarán prácticamente hasta las puertas de Tuixent, donde llegamos emocionados.

En el control de Cal Farragetes, unos refrescos y unos bocatas nos ayudan a asimilar todo lo que hemos bajado en apenas un rato. También comprendemos que aún queda mucho por delante.

AL FINAL DE LA ESCAPADA

Abandonamos Tuixent por un vertiginoso sendero que traza un atajo hasta el viejo camino del molino de Fórnols, al que llegamos totalmente encantados de la vida, disfrutando de un suave tramo de descenso a la sombra de los pinos. Aquí, a mil metros sobre el nivel del mar, empieza la segunda ascensión del día, que nos llevará primero hasta Fórnols y luego a Cornellana, para después seguir hasta el Coll de Jovell, a 1.790 metros de altura.

La tarde se presenta larga y esforzada, pero los caminos se encuentran en perfecto estado y los paisajes, prístinos, nos dan alas, logrando un efecto mágico que infunde ánimos a medida que ganamos altitud.

Tras cada curva se abre un nuevo panorama que disfrutamos como si fuese la primera vez que vemos una montaña. Es la magia del mountain bike. Todo sabe mejor. Todo es más hermoso. Todo es más tuyo y todo es más grande cuando lo consigues a base de tu propio esfuerzo.

Así nos sentimos al coronar el ansiado puerto, donde coincidimos con cuatro tímidos rebecos que huyen al oírnos llegar. Rebosantes de energía, saltamos felices sobre la pradera. ¡Lo hemos conseguido!

La escena es inolvidable. Atrás queda la subida. Por delante aguarda una larga bajada. Arriba, las colosales paredes del Cadí parecen casi al alcance de las yemas de nuestros dedos. Al fondo, incólume, se alza, magnífico, el Pedraforca, tocado por una nube.

Se acerca el final y queremos saborear este instante irrepetible. Es el clímax de la ruta. Sólo nos resta bajar por un placentero camino hasta Josa de Cadí, remontar un último y suave puerto por una tranquila carretera de montaña y lanzarnos hasta Gósol por el intrigante sendero final. Al llegar nos aguarda el maillot de finishers, las piruletas de chocolate de Pedals del Pedraforca y un buen remojón en el spa del camping Cadí Vacances. Esto es vida. Buena vida.

 

ES LA MAGIA DEL MOUNTAIN BIKE. TODO SABE MEJOR. TODO ES MÁS HERMOSO. TODO ES MÁS TUYO Y TODO ES MÁS GRANDE CUANDO LO CONSIGUES A BASE DE TU PROPIO ESFUERZO.

GALERÍA DE IMÁGENES
GUÍA PRÁCTICA

RECORRIDO 104 km / 3.410 m+.

→ ITINERARIO CIRCULAR Empieza y termina en Gósol (Lleida) y transcurre entre las montañas del Cadí, el Pedraforca y el Port del Comte, pasando por Can Blanc, La Coma, Port del Comte, Tuixent, Fórnols y Josa de Cadí.

→ DURACIÓN Ideal para un fin de semana, de 2 o 3 días.

COTA MÁS ALTA 2.191 m (Pas d’Estivella).

→ TEMPORADA De mayo a noviembre. Fuera de estas fechas, dependiendo del año, existe el riesgo de encontrar nieve en diversos pasos.

ORIENTACIÓN La ruta se puede seguir con rutómetro o con track para GPS, ambos incluidos en el forfait que se proporciona a todos los inscritos.

INFORMACIÓN Y RESERVAS Pedals del Pedraforca. 
Tel. 630 26 81 13 I www.pedalsdelpedraforca.com

→ Los frondosos bosques por los que transcurre buena parte de la ruta.

→ Los constantes panoramas de alta montaña del Cadí, Pedraforca y Port del Comte.

→ La historia –y el misterio– de la visita de Pablo Picasso a Gósol durante su viaje hacia París.

→ La rica gastronomía de la comarca.

→ Las piruletas de chocolate de la oficina de Pedals del Pedraforca.

TIPOS DE CAMINOS Predominan los caminos y pistas, con desniveles importantes y pendientes acusadas, pero también hay apetitosos tramos de sendas.

BICI IDEAL Hardtail o de doble suspensión tipo rally.

CICLABILIDAD Excepto un breve tramo de subida a Pratllong, en que la pendiente se dispara y el firme no sujeta la ruta de la bicicleta, y algún paso de especial dificultad en algunos tramos de senda, la ruta es ciclable al 99%.

POR ETAPAS Está pensada para hacerse en dos etapas, pero también se puede dividir en tres. En ambos casos, las etapas quedan muy equilibradas en kilometraje y desnivel acumulado.

ENCANTARÁ A... Bikers con ganas de pasar un fin de semana en la naturaleza, pedaleando en una ruta oxigenante, muy variada y panorámica.

CONTRAINDICADA PARA... Ciclistas que se conforman con devorar kilómetros y kilómetros sin paladearlos ni prestar atención al territorio.

PEDALES DEL MUNDO Pedals del Pedraforca fue una de las novedades de la temporada 2013 dentro de la red de rutas Pedales del Mundo, iniciada en 2005 con la legendaria Pedals de Foc.

CONTROLES DE PASO Todos los inscritos disponen de un libro de ruta que deben sellar en diversos puntos de control durante la travesía. Suelen ser bares, restaurantes y hoteles en los que podemos parar a recuperar fuerzas.

ACOMPAÑANTES Pedals del Pedraforca ha previsto actividades alternativas para los acompañantes, como la ascensión a pie al Pedraforca (2.506 m), el circuito de trail running Xtrail Pedraforca 360º, diferentes visitas –Museu Municipal Sala Picasso de Gósol, Museu de les Trementinaires de Tuixent, Cervesera del Pedraforca–, un circuito spa & wellnes, etc.

MAILLOT DE FINISHER Los finishers que completan la ruta y sellan en todos los controles de paso reciben el maillot exclusivo de Pedals del Pedraforca.

COMIDA Para el primer día, el Hotel Restaurante Fonts del Cardener es perfecto para comer a mediodía, aunque justo después comienza una larga ascensión. El segundo día, en Tuixent, se puede comer algo más ligero en Cal Farragetes.

→ AGUA Sin problema para ir rellenando los bidones en las fuentes de los pueblos por los que pasa la ruta.

PARADA Y FONDA Como todas las rutas de Pedales del Mundo, los hospedajes (hostales, hoteles, campings, casas de turismo rural, refugios, etc.) han sido seleccionados por su calidad y servicios. Todos cuentan con un espacio para limpiar y guardar las bicis, y los menús se adaptan a las necesidades del ciclista.

→ La ruta empieza y acaba en Gósol (Lleida).

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