Albarracín & Pinares de Rodeno

BIKEPACKING I 114 km I 2.035 m+

Sierra de Albarracín & Pinares de Rodeno

CAZADORES DEL TIEMPO

A LA SOMBRA DE LOS PINOS, ENTRE ABRUPTOS ROQUEDALES DE TONOS ROJIZOS, EXPLORAMOS UN PAISAJE PRIMITIVO: CAZADORES AL ACECHO DE MANADAS DE VENADOS, CAÓTICOS ESCONDITES TROGLODÍTICOS, AIRE PURO, ARROYOS DE AGUA CRISTALINA... PEDALEANDO POR EL RODENO, VIVIMOS UN FIN DE SEMANA OXIGENANTE, VIAJANDO EN EL TIEMPO, AL SON DE LA NATURALEZA, DURMIENDO BAJO LAS ESTRELLAS.

Texto y fotos: Sergio Fernández Tolosa & Amelia Herrero Becker

En la penumbra del alba, a los pies de una gran pared de roca rojiza, se adivina la tosca silueta de un cazador acechando bisontes. Más allá, entre las brumas, otro monigote tensa un arco y apunta hacia una manada de venados. No soñamos y, al menos de momento, nadie se ha vuelto majareta. La escena de caza la componen simples esbozos monocromáticos pintados por los artistas que habitaron estas tierras de intrincado relieve, hoy cubiertas de fastuosos bosques de pino rodeno (Pinus pinaster), hace entre 3.000 y 7.500 años. Pedaleamos tras sus huellas, ajenos al reloj, vagando entre abrigos naturales excavados por los elementos, buscando refugio bajo los mismos techos que guarecieron a aquellos grafiteros cavernícolas, hombres y mujeres que dejaron sus sueños pintados en la roca.

MIENTRAS RESOPLAMOS, A UN LADO DEL CAMINO, DESCUBRIMOS LOS MISTERIOSOS ANILLOS DE LIESEGANG, QUE NOS OBSERVAN CON SU MIRADA DE FAUNO PETRIFICADO.

RECORRIDO

114 km

Itinerario circular ideal para escapada bikepacker de 2 o 3 días. Con inicio y final en la ciudad de Teruel, pasa por Gea de Albarracín, Pinares de Rodeno, Dornaque, Tramacastiel, Villel y Villaespesa.

DESNIVEL

2.035 m+

Aunque no es una ruta en exceso montañera y tiene sectores más llanos y rodadores, sí alberga ascensiones exigentes. Incluso algún tramo de 'hikeabike', como la salida del cañón del río Guadalaviar.

DIFICULTAD

4/5

La primera jornada alberga las subidas más duras y también los tramos de senda más técnicos, como las pasarelas del Camino Natural del Guadalaviar. El resto de la ruta es entretenida, pero no difícil ni expuesta.

ATRACTIVOS

☆ ☆ ☆

La variedad de paisajes, desde el cañón del río Guadalaviar, los pinares, las pinturas y grabados rupestres, las formaciones rocosas rojizas, la laguna de Bezas, hasta el aire puro que se respira en toda la región.

CRÓNICA DE LAS ETAPAS

PLANES DE LIBERTAD

Tras varias semanas encerrados en casa, trabajando horas extra y sin salir a pedalear, por fin se acerca el momento de partir. ¡Tres días enteros de libertad!

Sin embargo, la previsión meteorológica es nefasta. Habíamos pensado ir a Soria, recorrer el cañón del Río Lobos, visitar la Laguna Negra y subir hasta el pico Urbión, pero los hombres –y mujeres– del tiempo dan lluvias para los tres días, así que debemos ingeniar un nuevo plan.

Para la zona de Teruel, la Agencia Estatal de Meteorología augura cielos más limpios, así que ponemos en marcha el Land de CompeGPS y en un par de horas esbozamos un nuevo track.

A la mañana siguiente, tras el pertinente madrugón y seis horas de autobús –desde Barcelona, Samar viaja a diario a Teruel y permite llevar bicis pagando un suplemento–, aterrizamos en la capital turolense justo a mediodía.

La entrada en la ciudad de los amantes es decepcionante: llueve. En cinco minutos hemos sacado las bicis de sus fundas y colocado las alforjas, en las que llevamos comida para dos días, sacos de dormir, hornillo, ropa de abrigo y baterías de recambio para el GPS. Cuando salimos de la estación de autobuses, milagro. Ya no llueve. ¡Empieza la fiesta!

DESFILADERO NATURAL

Partimos más contentos que dos zagales con bicis nuevas –estamos literalmente estrenado nuestras flamantes Surly Ogre de CroMoly y rueda de 29”–, cruzando el casco viejo de Teruel, callejeando junto a la catedral y abandonando la ciudad por una pista que fluye junto al río Guadalaviar, en dirección a La Guea.

En San Blas, tras cruzar el puente, nos desviamos por el Camino Natural del Guadalaviar, una senda acondicionada para recorrer a pie la impresionante garganta labrada por la acción del agua. Durante 3 km avanzamos entre inmensas paredes de roca, cruzando el río sobre estrechos puentes de madera, salvando pozas de agua cristalina por vertiginosas pasarelas metálicas, superando a pie algunos sectores de escaleras y fluyendo por bucólicos singletrack. Pese a los tramos a pie, la belleza del desfiladero hace que el paseo merezca la pena, incluso tras contar los casi 200 escalones de subida que nos aguardan cuando llegamos a la presa.

Tras el duro esfuerzo y comprender, impotentes, que estamos en bajísima forma, tomamos una pista que nos lleva hacia un paisaje completamente distinto. Entre campos de cereal nos disolvemos como dos minúsculas figuras que avanzan hacia el horizonte, bajo unas hermosas nubes cargadas de lluvia. Pese a ello, rodamos optimistas. Nos sentimos libres. Esta noche vamos a dormir bajo las estrellas.

EMBOSCADA PRIMITIVA

Tras 25 km de pedaleo, entramos en Gea de Albarracín, donde le damos un respiro al trasero y llenamos Camelbak y bidones con agua de la fuente. La idea es subir a la sierra, adentrarnos en el bosque y buscar un lugar tranquilo para vivaquear. Da igual dónde. Las prisas han quedado atrás.

La cuesta empieza al salir del pueblo y poco más allá debemos tomar la primera decisión. A la izquierda, una pista ancha y evidente se dirige hacia El Carrascalejo, Peña del Buitre y Peñas Royas, que asoman a lo lejos, entre la densa pineda que cubre toda la sierra. A la derecha, un camino más secundario se dirige hacia el Alto de las Quebradas y la monumental Albarracín.

Tras estudiar el mapa del GPS, nos decantamos por éste, pues la pista, aunque parece muy panorámica, corona la sierra más allá de la zona de las pinturas rupestres de los Pinares de Rodeno. Segundos después, corazón y piernas se ponen a trabajar a destajo. El camino se empina, pedregoso, y los ojos se concentran para hallar la mejor trazada hasta que el motor se ahoga, la vista se nubla y debemos parar a recuperar el resuello.

Mientras resoplamos, a un lado del camino, descubrimos los misteriosos anillos de Liesegang, que nos observan con su mirada de fauno petrificado.

Tras 10 minutos empujando la bici cuesta arriba –este tramo nos hace pensar por primera vez que quizá la ruta sea más ciclable en sentido contrario–, coronamos el alto y ponemos rumbo hacia la zona de los yacimientos rupestres. El primero que encontramos es el Abrigo de los Cazadores del Navazo, donde una figura humana, armada con una lanza y un escudo, se enfrenta estoicamente a los elementos desde hace varios miles de años. La cueva de los Toricos aguarda poco más allá, con una docena de figuras bóvidas de gran tamaño y diversos arqueros en posición de ataque.

Entre un abrigo y otro apenas hay un centenar de metros. El bosque parece un museo, una galería de arte primitivo al aire libre. Una red de sendas señalizadas nos lleva de una sala a otra por pasadizos de roca. Las pinturas están protegidas por rejas, con sus respectivos plafones explicativos. Grabados, pintados, superpuestos, casi borrados... Son simples trazos, casi infantiles y de datación incierta, pero esta región parece haber sido un buen lugar para la caza en otros tiempos.

PINARES INFINITOS

Una plácida noche al aire libre es una experiencia impredecible, siempre distinta. Amanecemos relajados, con los primeros rayos de luz y el canto de los pajarillos. Ni un solo ruido. Ni una sola voz.

Tras desayunar un reconstituyente té con galletas, reemprendemos el paseo por el museo. La ruta nos lleva hacia el Abrigo del Arquero de los Callejones Cerrados, el de los Dos Caballos, el del Medio Caballo, el del Ciervo... Sin embargo, el más interesante resulta ser el de Doña Clotilde, situado más lejos, ya casi fuera del circuito. En él aparecen una veintena de figuras antropomorfas dispuestas alrededor de un árbol del que caen frutos.

Casi es mediodía y apenas hemos avanzado 10 km cuando dejamos atrás la zona de las pinturas rupestres. Vamos rumbo al sur, en dirección a la laguna de Bezas, donde llegamos tras enlazar diversas pistas que suben y bajan constantemente, siempre envueltas por el densísimo pinar.

Más allá de la laguna optamos por el viejo Camino de la Mora, algo descompuesto y de pendiente más que humilladora, que nos obliga a caminar en varios tramos. A partir de aquí, decidimos hacer algunos cambios en el itinerario original, identificando en el mapa los caminos principales, que nos llevan exitosamente hasta el collado de las Tavernillas, el collado de los Burros y la pequeña población de Tramacastiel, donde iniciamos la última ascensión de la jornada, al interminable collado de Valdaños.

A última hora del día, tras una meteórica bajada entre las inmensas paredes de Los Cuchillos, llegamos al santuario de la Fuensanta, un oasis ideal donde poner fin a la etapa.

REOS DEL TIEMPO

Cuando el móvil anuncia las 6.30 AM, el día lleva rato dibujándose. Calentar agua, guardar los sacos de dormir, enlicrarse, comprobar que no hay pinchazos, masticar unas cuantas galletas... El cuerpo es un experto en llevar a cabo ciertas rutinas incluso antes de echarse agua a la cara. Los sentidos se despiertan por fases: oído, vista, tacto, gusto...

En el santuario todo es calma y la luz entra tenuemente por las ventanas del merendero. Hoy el té sabe realmente exótico, como a pimienta, en una curiosa mezcla con los restos del sopinstant de anoche. Qué velada: sopas de sobre, pan, salchichón... En lo más profundo del cañón, bajo una bóveda celeste colmada de constelaciones, miles y miles de puntos de luz nos acompañan desde la noche de los tiempos.

Hoy es el tercer día de esta aventura relámpago que ya toca a su fin. Nuestro sueño cicloturista finaliza a mediodía, así que partimos como Cenicienta, raudos y veloces, por la pista que baja hasta Villel.

A orillas del Turia cruzamos la N-330 tomando el camino del barranco de la cueva de Villel, que serpentea por la orilla opuesta del río. El mapa indica un posible paso a través de El Estrecho, pero una especie de sexto sentido nos hace sospechar que ya no es transitable. Aun y así, probamos suerte pedaleando sobre un lecho rocoso que avanza entre altas paredes bermejas, pasando junto a un arco de roca natural impresionante. Poco más allá, enormes monolitos desprendidos sobre la antigua vereda nos impiden continuar. El viejo camino a Villastar ha muerto.

Mientras damos media vuelta, buscamos una alternativa. En la ribera opuesta está la carretera, pero existe otro camino que sube hacia Las Umbrías y poco después desemboca en Villastar.

De nuevo paralelos al río, rodamos por caminos y sendas hasta Villaespesa, donde tomamos la carretera comarcal durante los últimos 2 km. Atrás ha quedado la sierra de Albarracín, en la que la naturaleza habla el suave idioma de los arroyos y el tiempo parece detenerse. Estamos en Teruel, con suficiente margen como para sentarnos en la plaza de los Toricos y desayunar, como señores, un chocolate con churros.

 

ENTRE UN ABRIGO Y OTRO APENAS HAY UN CENTENAR DE METROS. EL BOSQUE PARECE UN MUSEO, UNA GALERÍA DE ARTE PRIMITIVO AL AIRE LIBRE.

GALERÍA DE IMÁGENES
MAPA & TRACK GPS

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GUÍA PRÁCTICA

RECORRIDO 114 km / 2.035 m+.

→ ITINERARIO CIRCULAR Empieza y acaba en Teruel, pasando por Gea de Albarracín, Pinares de Rodeno, Dornaque, Tramacastiel, Villel y Villaespesa.

→ DURACIÓN Ideal para escapada de 2 o 3 días.

COTA MÁS ALTA 1.501 m (Pinares de Rodeno).

→ TEMPORADA Ruta perfecta para primavera, verano y otoño.

→ Las pozas de agua cristalina, entre angostos desfiladeros de roca, del Camino Natural del Guadalaviar.

→ Las pinturas rupestres de los Pinares de Rodeno, una verdadera galería de arte primitivo al aire libre.

→ Los misteriosos anillos de Liesegang.

→ Los infinitos pinares y los balcones de roca rojiza que se alzan como miradores naturales de la comarca.

TIPOS DE CAMINOS Predominan las pistas y caminos, salteados por breves sectores de sendas más trialeras.

CICLABILIDAD En los kilómetros iniciales, dentro del Camino Natural del Guadalaviar, hay algunos tramos de pasarelas y escaleras en los que hay que bajarse de la bicicleta, especialmente si encontramos excursionistas paseando. Para salir del cañón, hay que empujar la bici por una larga escalinata. El resto de la ruta es ciclable.

ENCANTARÁ A... Ciclistas con ganas de descubrir los secretos de la prehistoria a la vez que pedalean por toda clase de caminos en una región de gran belleza paisajística.

CONTRAINDICADA PARA... Bikers incapaces de empujar la bici durante 10 minutos dentro de una ruta de 114 km.

→ Ruta realizada en mayo de 2013 y publicada en el número de junio en la revista Solo Bici, dentro de la sección "12 meses, 12 rutas by TwoNav".

→ El track publicado es real, pero es el resultado de unir los tracks de varias etapas, por lo que el tiempo indicado no es real. A causa del tiempo transcurrido, algunos caminos podrían haber cambiado ligeramente.

COMIDA Nosotros llevamos toda la comida desde casa y la administramos durante los siguientes dos días, de manera que éramos totalmente autónomos.

→ AGUA No tuvimos problema para recargar los bidones. Conviene no saltarse la fuente de Gea de Albarracín.

PARADA Y FONDA Para los que quieran hacer la ruta en 2 días y prefieran dormir bajo techo, en Bezas hay alojamientos. Esta población queda a sólo 3 km del track de la ruta, del que habría que desviarse en el km 52.

→ La ruta empieza y acaba en la ciudad de Teruel. Nosotros fuimos en autobús desde Barcelona, con la compañía Samar. También hay estación de Renfe, pero no en todos los trenes está permitido llevar las bicicletas.

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