Pyrenees Stage Run 2016

TRAIL RUNNING I 250 km I 15.000 m+

Pyrenees Stage Run 2016

AMOR POR LAS MONTAÑAS

SIETE DÍAS SUBIENDO Y BAJANDO MONTAÑAS. CAMINANDO, CORRIENDO, GATEANDO... UNA SEMANA ENTERA SUPERANDO COLLADOS ENTRE CUMBRES ROCOSAS, ANIMADOS POR LAS CHILLONAS MARMOTAS EN LOS PRADOS MÁS ALTOS Y SUCUMBIENDO A LOS TENTADORES IBONES DE AGUAS CRISTALINAS. ESTA ES NUESTRA CRÓNICA DE LA PRIMERA EDICIÓN DE LA PYRENEES STAGE RUN, LA CARRERA DE TRAIL RUNNING POR ETAPAS DEL PIRINEO.

Texto: Sergio Fernández Tolosa / Fotos: Jordi Santacana & PSR16

¿Qué ocurre cuando te proponen una aventura a cinco días vista como la Pyrenees Stage Run, para la que sabes con absoluta certeza que no estás preparado? La primera reacción, la más natural, es la de miedo. Miedo a fracasar, a equivocarte. A tropezar con un muro demasiado alto para ser saltado de un solo brinco. Una pared demasiado firme como para derruirla de un solo golpe. Pero si algo hemos aprendido en nuestros viajes a pie y en bicicleta por desiertos y montañas, es que el agua es infinitamente más dura que la roca. Sólo se trata de convertirse en gota. Y ser paciente, muy paciente.

CITA A CIEGAS

Así nos embarcamos en la PSR2016, sin pensarlo demasiado y con una cinta sobre los ojos. Porque esto es una cita a ciegas en toda regla. Pol, mi nuevo compañero de aventuras, es un JASP –Joven Aunque Sobradamente Preparado– lleno de ilusión, energía, sueños y, por supuesto, experiencia. No nos conocemos absolutamente de nada, pero después de hablar por teléfono unos minutos, ambos comprendemos que el reto consiste en disfrutar de principio a fin. Y a eso nos disponemos.

LA PYRENEES STAGE RUN ES UN SUEÑO HECHO REALIDAD PARA LOS AFICIONADOS A TROTAR LIGEROS DE UN VALLE A OTRO, DISFRUTANDO DEL PAISAJE Y DE UNA ORGANIZACIÓN QUE VELA DÍA Y NOCHE POR LA FELICIDAD DE TODOS LOS PARTICIPANTES.

RECORRIDO

250 km

Itinerario lineal a través del Pirineo, entre Ribes de Freser y el Val d'Aran. Toma como base el trazado del GR-11, pero con leves modificaciones. Predominan las sendas y el terreno de media y alta montaña.

DESNIVEL

15.000 m+

Perfil exigente, pero muy equilibrado, con una media de 2.000 m+ diarios. Atención al correspondiente descenso acumulado, que puede ser igual o incluso más castigador que los ascensos.

DIFICULTAD

4/5

Trazado montañoso, pero no excesivamente técnico. Al alcance de parejas de corredores o montañeros en buena forma capaces de recuperar entre etapas y que sepan dosificar las fuerzas y correr en equipo.

ATRACTIVOS

☆ ☆ ☆

La ruta visita cuatro parques naturales y un parque nacional del Pirineo oriental, invitando a correr y caminar a través de bosques, parajes de alta montaña, panorámicas cumbres, zonas lacustres, etc.

CRÓNICAS Y VÍDEOS DE LAS ETAPAS

PASO A PASO, SOBRE EL VALL DE NÚRIA

La carrera empieza con la euforia típica y normal. "¿Por qué corren?", me pregunto.

Nos aguarda una larga ascensión sin dificultades técnicas a través de bosques y prados de alta montaña, hasta la cumbre del Balandrau (2.585 m), para después bajar hacia el refugio de Coma de Vaca y enlazar con el Vall de Núria por el solitario Camí dels Enginyers. Este es el tramo más complejo de la etapa. La senda escarpada se abre paso bajo los acantilados del Torreneules y sobre un profundo cañón.

Tras una parada rápida en el Santuario de Núria para retomar fuerzas en el último avituallamiento, iniciamos el descenso tratando de mantener la calma. Pese a la emoción al sentir cercana la primera meta, no forzamos ni un ápice. Aún quedán más de 200 km de carrera.

ASALTO A LA CERDANYA

Me duele todo el cuerpo, pero el inicio en subida ayuda a disimular.

Nos enfrentamos a la etapa más "corredora" –un nuevo adjetivo propio de la jerga runner– de toda la travesía. Una bucólica senda nos conduce primero hasta el Collet de les Barraques, para enseguida perder altura en dirección a Planoles –qué agradables punzadas en los cuádriceps– y volver a ganar altura hacia Dòrria y el Coll de la Creu de Meians, que es nuestra puerta de entrada al inmenso y luminoso valle de La Cerdanya.

El calor preocupa a algunos. Yo sólo pienso en mis sóleos. Hace más de 15 años que no corren tantos kilómetros en un solo día. Pero aguantan. Incluso en los llanos, con un trote cochinero y tacaño que nos lleva hasta la meta, en pleno centro de Puigcerdà. Si por la mañana me dolía todo, ahora me duele al cuadrado.

CONTRABANDO DE ENDORFINAS

La "excursión" de hoy comienza antes del amanecer. Dicen que es la etapa reina: la más larga y también una de las más bonitas. Hace tres años la hicimos prácticamente igual, pero con botas, mochilas y comida para tres días. Lo que entonces dividimos en tres jornadas, hoy lo queremos resumir en menos de 12 horas, tiempo límite de corte para llegar a Encamp y seguir en carrera. "Si hoy lo logramos, puede que consigamos llegar a Vielha".

Las calles desiertas de Puigcerdà nos despiden al alba. El cielo está despejado, aún estrellado. Hace fresco.

A partir de Saneja empieza la ascensión hacia el refugio de Malniu, donde nos ofrecen un primer avituallamiento. La etapa prácticamente acaba de empezar, pero la salida parece tan lejana como la llegada. La aventura continúa como un juego, ahora en dirección a la Portella d'Engorgs. Avanzamos por sendas, entre colosos y bosques de pinos retorcidos barridos por las avalanchas del invierno.

Al coronar, un nuevo horizonte se abre ante nosotros. Cambiamos el chip en busca del valle, en un descenso que reclama concentración hasta la Cabana dels Esparvers. Y otra vez a subir, ahora junto a las aguas del Vallcivera, en busca del Coll de l'Illa. La fatiga empieza a hacer mella en la psique y el dolor de pies se acusa en la bajada, que me parece eterna... "Enhorabuena, hemos entrado en Andorra sin pasar por aduanas".

BOSQUES DEL ECUADOR

A estas alturas, ya todos estamos cansados, pero el grado de ánimo supera al del primer día, quizá porque hoy nos han dejado dormir una hora más.

La cuarta es la etapa más corta de la PSR, pero también la que cuenta con mayores desniveles en menor distancia. El perfil describe una grandísima y perfecta eme mayúscula. No hay llanos: sólo subidas duras perfectas para caminar rápido, clavando los bastones y haciendo palanca, y descensos trepidantes, entre raíces y helechos.

El ritmo de partida es frenético. El porcentaje de desnivel obliga a caminar a casi todos, pero nadie va lento. Sudamos, jadeamos y callamos. Nadie habla ya. Bueno, hay quien todavía tiene fuelle, pero es que Pol va sobrado de fuerzas y de verborrea.

Al coronar el Coll d'Ordino, nos lanzamos con alegría cuesta abajo. Es la primera vez que siento ganas de correr. Estamos superando el ecuador de la prueba y haber terminado las tres primeras etapas me llena de optimismo. Empiezo a creer que tenemos alguna posibilidad. Realmente, estoy disfrutando. Y mucho.

Tras cuatro horas de bosques, entramos en meta felices, enteros, deseando que llegue mañana, para volver a subir a las montañas.

TERRITORIO PORTA DEL CEL

Amanece nublado, pero la previsión es optimista, por lo que la organización declina optar por el plan B, de lo que todos nos alegramos, pues la de hoy promete ser una de las etapas más emocionantes del viaje.

Subimos sin dar una sola zancada, pero a buen ritmo. En el refugio de Comapedrosa encontramos un primer avituallamiento. Apenas paramos. Todavía queda una buena subida hasta el Estany Negre y la Portella de Baiau.

A punto de coronar, las fuerzas empiezan a flaquear. Paro un instante en el talud y, sentado, aprieto los cordones de las zapatillas pensando ya en la bajada. Me enchufo un PowerGel mientras oigo ecos de la voz de Pol, que amenaza jocoso con desviarse hasta la cumbre del Comapedrosa, la más alta de Andorra. Lo mejor de todo es que no bromea.

Aún no sé cómo logro distraerle pero enseguida nos deslizamos por la pedrera de Baiau, hacia el lago, bajo los impresionantes muros del circo glaciar.

Durante la larga bajada hasta el Pla de Boet las nubes se retiran y aparece el sol en su apogeo. A partir de aquí, el track sigue la ruta de La Porta del Cel hasta Tavascan.

La segunda ascensión de la jornada, en pleno mediodía, será más calurosa. Tanto, que al llegar a Baborte apetece bañarse. Pol se tira al agua vestido, con zapatillas y todo, a lo swimrunner. Yo me decanto por el estilo Esther Williams.

La refrescante parada parece darnos alas y encaramos el descenso con tanto ánimo que en el Clot de Bords, en mitad de un caótico roquedal, nos despistamos y perdemos unos minutos hasta recuperar el trazado. Ahí empieza el tercer muro del día, que nos eleva hasta el Coll de la Llaguna y la Roca Cigalera. Todo lo demás es un eterno descenso hasta el fondo del valle. Nos aguarda la quinta meta, un buen baño en las aguas del río y el recuerdo de un día magnífico en la montaña.

FORZANDO LA MÁQUINA

Partimos de Tavascan en fila india, por el camino encharcado del bosque, chapoteando entre cantos rodados cubiertos de musgo.

Qué ritmo. Qué alegría. Qué sinrazón. Parece que la etapa sea de 10 km, pero eso es lo que llevamos al pasar por Estaon. Aquí empieza la subida fuerte del día: mil metros de desnivel del tirón hasta superar la Serra Plana, que de plana no tiene nada. Aún más dura es la bajada: 1.300 metros negativos hasta la Guingueta d'Àneu, donde cruzamos el río Noguera Pallaressa y volvemos a subir, rumbo a Espot.

La meta se hace de rogar con un subibaja final que desmonta los esquemas de más de uno. Llevaban razón, era la etapa más "corredora". O eso o es que estamos echando el resto. Hoy era el día de los pueblecillos de postal. De mirarlos de reojo y no parar. De estrujarnos, quizá, un poquito de más.

TOCANDO EL CIELO EN AIGÜESTORTES

Dicen que los excesos se pagan. La primera señal la noté ayer tarde: en el camping me costó merendar. La siesta, en cambio, fue coser y cantar. Ni la tormenta, con sus rayos y truenos, logró desvelarme.

Hoy, a las 5 AM, todos echamos de menos el buzzer de carcajadas del equipo femenino con el que nos despertábamos cada mañana. Anoche decidieron dormir en cama.

Cuando tomamos la salida, el cuerpo sigue extraño. Sufro incluso para seguir el ritmo del grupo de andarines.

Tras dos horas de pateo, en las últimas palas antes del Pic de Pinetó, no sé qué enzima es la que obra el milagro, pero por fin recobro el control de la respiración, de las piernas, la vista, incluso la dicción. ¡Puedo volver a hablar!

Acariciamos los límites del parque nacional. Hay sectores de caos rocosos, lagunas de cuento y monolitos gigantes. El ritmo disminuye, pero la etapa entra en una nueva dimensión que eleva la PSR hacia un nuevo paradigma.

En el refugio de Saboredo recuperamos fuerzas con un avituallamiento especial –sopa de cebolla, pasteles caseros, etc.– y ya sólo resta bajar hasta Salardú y enlazar hasta Vielha por el Camí Reiau.

Con el cuerpo al ralentí y apurando las últimas reservas, trotamos de un pueblo a otro, recogiendo flores silvestres a orillas del camino.

La entrada en meta es una fiesta: vítores, abrazos, ducha de cava, foto de familia, más abrazos... "Gracias, amigos, sin vosotros no lo habría conseguido".

LA SEGUNDA ASCENSIÓN DEL DÍA SERÁ MÁS CALUROSA. TANTO, QUE AL LLEGAR A BABORTE APETECE BAÑARSE. POL SE ZAMBULLE VESTIDO, CON ZAPATILLAS Y TODO, A LO SWIMRUNNER. YO ME DECANTO POR EL ESTILO ESTHER WILLIAMS.

GALERÍA DE IMÁGENES
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