La «cara B» del Col d’Aspin

BACKROADS I 100 km I 2.650 m+

Col de Beyrède - Col des Palomières - Col de Sarrat de Gaye - Col de la Courade

LA JUGOSA "CARA B" DEL COL D'ASPIN

VIAJAMOS HASTA EL EPICENTRO DEL CICLISMO PIRENAICO PARA ENSIMISMARNOS EN LA SILENCIOSA BELLEZA DE PUERTOS COMO EL BEYRÈDE, EL SARRAT DE GAYE, LA COURADE Y EL PALOMIÈRES, Y DESCUBRIR QUE, COMO EN LOS GRANDES DISCOS, LAS MEJORES CANCIONES SE ENCUENTRAN, A MENUDO, EN LA "CARA B".

Texto y fotos: Sergio Fernández Tolosa

Finales de julio. Enésima ola de calor. La carretera arde (el mundo, también). La Route des Cols entre Sainte-Marie de Campan y Arreau es un hormiguero de coches, motos, autocaravanas y ciclistas. Cientos, miles de ciclistas. El Tour de Francia acaba de pasar por aquí. Todo el mundo quiere subir el Aspin, el Tourmalet, el Aubisque...

En busca de silencio y sombras, trazamos una ruta circular entre Bagnères-de-Bigorre y el río La Neste, pero por el jardín trasero del Col d'Aspin. La veta más septentrional de la cordillera pirenaica nos descubre un paisaje sinuoso, bucólico y pastoril. Un mundo de otra época en el que se vive a "ralentir".

APARTADOS DEL BULLICIO DE LAS VÍAS PRINCIPALES, RODAMOS A PLACER POR UNA RUTA DE OTRA ÉPOCA.

  • RECORRIDO

    100 km

    Itinerario circular entre Bagnères-de-Bigorre y el río La Neste, evitando las carreteras principales y superando puertos alternativos al popular Col d'Aspin.

  • DESNIVEL

    2.650 m+

    Circuito muy exigente, con pocas cuestas que bajen del 8% y muchos ratos al 10, 11 y 12%. Imprescindible tomarlo con calma y llevar desarrollos cómodos para no atascarse.

  • DIFICULTAD

    4/5

    Realmente demandante, tanto al subir como al bajar. Carreteras estrechas y sinuosas, caminos asfaltados con fuertes pendientes y poca visibilidad y dos tramos de 'sterrato'.

  • ATRACTIVOS

    ☆ ☆ ☆

    Pedalear dentro de postales de otro tiempo, por carreteras en las que te cruzas con más corzos que coches, degustando quesos artesanos, crêpes, chocolatines...

AL RALENTÍ

El día transcurre en cadencia lenta, entre golpes de riñón al 12% y descensos empinados hacia curvas ciegas, prados escorados en los que pastan ovejas distraídas y bosques de helechos, castaños, robles. Un collado. Un pueblito. Otro collado. Otro pueblito. Otro collado...

Siempre por el patio trasero. Por ese camino que serpentea junto al río. Esa calle con la señal que prohíbe el paso "sauf riverains" y atraviesa el pueblo entre casonas de paredes encaladas, jardines de luminosas hortensias y los típicos volets de vivos colores cubriendo puertas y ventanas. Esa pista de alquitrán que se eleva sobre el valle, enlazando antiguos paillés con el tejado de retama, para volver a descender hasta el río unos kilómetros más allá.

CUATRO COLS Y PICO

Aunque la ruta es circular, la acogedora ciudad termal de Bagnères-de-Bigorre es buen sitio para empezar. El primer puerto de la lista es el Col des Palomières (810 m). El fresco de la mañana y las pendientes relativamente moderadas ayudan a encararlo. Una vez en la cumbre, la carreterilla de Lies se desploma hacia el norte y el track empieza a encadenar subidas y bajadas a través de un auténtico laberinto de caminos asfaltados. En los cruces, hay cruces y crucifijos. En los pueblos, iglesias con el campanario en punta, monumentos a los héroes de la Primera Guerra Mundial...

Los kilómetros pasan. Ahora sube, ahora baja, ahora vuelve a subir, por carreteras que parecen caminos y pueblos aislados que despiertan temprano, sin hacer ruido. Un hombre retira las malas hierbas del arcén a golpe de guadaña. Una mujer pasea abstraída por mitad de la lengua de asfalto. Hay pilas de leña cortada aquí y allá. Banderas tricolores en la fachada de las mairies. Vehículos históricos estacionados junto a coches híbridos.

COL DE BEYRÈDE: EL ATAJO SOLITARIO

La segunda gran subida empieza en Sarrancolin, un bonito pueblo que se declara "en colère" porque la administración ha decidido cerrar el aula en occitano de su escuela bilingüe. La ascensión al Col de Beyrède (1.417 m) es contundente y laboriosa: casi 800 metros de desnivel en poco más de 10 km, con el agravante de que se alternan sectores sosegados con verdaderas paredes.

Dureza aparte, es un puerto delicioso, con curvas de cuchara y largas rampas a la sombra de los árboles. En la cumbre reinan las vacas. El descenso hacia Espiade es aún más trepidante y el primer sector "non pavé" de la ruta obliga a bajar con cuidado.

COL DE SARRAT DE GAYE: EL VAL DE L'ADOUR, DESDE ARRIBA

Tras apenas 2 km por la transitada Route du Col d'Aspin, el track abandona la vía principal para ascender al solitario Col de Sarrat de Gaye (1.231 m). Mucho más breve y llevadero que el Beyrède, el bucle extra sienta como un agradable "contournement".

Entre vastos pastizales, la pista pavimentada se asoma a la parte alta del valle antes de deslizarse en un rápido y prolongado descenso a través de la densa masa forestal, para desembocar en el neurálgico cruce de Sainte-Marie de Campan.

EL COL(OFÓN) DE LA COURADE

Sólo 1 km más allá, en Rimoula, la ruta vira a la izquierda, dejando la carretera, y aborda la ascensión al Col de la Courade (1.272 m), un puerto que empieza directamente al 10% y que puede borrar más de una sonrisa. En 7 km hay que ganar 550 m+.

Lo más divertido, sin embargo –y lo que hará llorar de la risa a más de uno–, empieza al coronar. La pista ha perdido el poco asfalto que le quedaba y, en vez de repararlo, han esparcido unas cuantas toneladas de grava más gruesa. Suerte que la bici ya no es nueva.

Cuando el viejo asfalto reaparece, los frenos chirrían y los reflejos espolean al sistema nervioso. Ya nada importa. La precaria Route Forestière de La Peyras es, en realidad, el colofón del día. Nadie piensa al esquivar los boquetes del camino.

Fluir. Fluir. Fluir. El círculo se cierra. Es hora de comer, pero el cerebro sólo tiene espacio para un pensamiento: "no quiero pinchar en la última bajada".