Vuelta a Ibiza

Vuelta Ibiza MOUNTAIN BIKE I CONUNPARDERUEDAS.com

MOUNTAIN BIKE I 177 km I 3.135 m+

Vuelta a Ibiza

DE FIESTA EN FIESTA

PUERTO FENICIO, EDÉN HIPPIE, PARAÍSO DE LA MARCHA NOCTURNA, CENTRO MÍSTICO UNIVERSAL, MECA DEL AMOR LIBRE... EN SUS 210 KM DE RECORTADAS COSTAS, IBIZA ENCARNA MIL Y UNA CARAS DISTINTAS. HUYENDO DEL RUIDO, LAS LUCES Y EL CEMENTO, LA MAYOR DE LAS PITIUSAS NOS MOSTRÓ SU FISONOMÍA MÁS VIRGEN Y SOLITARIA, AGASAJÁNDONOS CON UN RECITAL DE PAISAJES NATURALES Y CAMINOS INOLVIDABLES.

Texto y fotos: Sergio Fernández Tolosa & Amelia Herrero Becker

Nunca habíamos visto tantas bicis –ni tan buenas– en un ferry. Es Semana Santa y pasado mañana empieza la Vuelta a Ibiza en Mountain Bike. Casualmente, hemos elegido las mismas fechas para venir de excursión a la misma isla. A ellos les esperan tres jornadas de exigente competición. A nosotros, una ruta que hemos diseñado con el programa Land de CompeGPS y la intención de disfrutar de una primera toma de contacto con el patrimonio biker ibicenco.

En el barco es fácil reconocer a los de la tribu. Entre ellos, a la mismísima Sandra Santanyes, con quien nos comemos un bocadillo casero –los del barco suelen ser caros y malos, hablando finamente– antes de “acomodarnos” en la amplia butaca clase Neptuno, la octava maravilla si se compara con los potros de tortura de la clase Sirena.

¿HAS VISTO EL TAMAÑO DE LOS CANTOS RODADOS? ¡PARECEN SANDÍAS! TRAS UNOS MINUTOS CAMINANDO Y ECHANDO DE MENOS UNA FATBIKE CONCEBIDA PARA ATERRIZAR EN LA LUNA, HALLAMOS UNA VAGA HUELLA SOBRE EL PEDREGAL.

RECORRIDO

177 km

Siempre en busca de los parajes más vírgenes y despoblados, el itinerario es circular y recorre, en sentido horario, las agrestes costas suroeste y norte, para regresar al punto de inicio por el interior rural de la isla.

DESNIVEL

3.135 m+

Aunque no se alcanzan cotas muy elevadas, el sube y baja es constante, sobre todo el tercer día (el segundo es el más relajado). La orografía y las rampas son contundentes, tanto de subida como de bajada.

DIFICULTAD

4/5

Ruta ideada para sacar partido de la mountain bike. Si es posible, se opta por las sendas y trialeras. En algunos puntos del recorrido es necesario bajarse de la bici, pero el paisaje hace que siempre merezca la pena.

ATRACTIVOS

☆ ☆ ☆

Abruptas sendas de costa, cuevas, bosques sobre los acantilados, rincones solitarios, calas remotas de agua turquesa... Fuera de temporada, Ibiza ofrece una naturaleza única y un sinfín de caminos de espíritu 100% biker.

CRÓNICA DE LAS ETAPAS

DE TORRES Y FAROS

El barco atraca justo al amanecer. A los bikers de la Vuelta a Ibiza los recoge la organización. Nosotros activamos el radar en busca de un desayuno comestible. Es Jueves Santo, pero el estómago no hace fiesta. Frente a un croissant y un café con leche, nos ponemos al día sobre la realidad del mercado inmobiliario isleño gracias a los cuatro taxistas que ocupan la barra.

Minutos después, con la mochila de nuestro escueto equipaje a la espalda, partimos hacia el suroeste, pasando junto al recinto amurallado del casco histórico de Ibiza, en busca de un camino hacia la playa de Ses Figueretes y el Parque Natural de Ses Salines.

Nada más dejar atrás los últimos bloques de apartamentos y discotecas, llegamos a la Torre de la Sal Rossa, del siglo XVI. A partir de aquí entramos en una red de estimulantes y solitarios senderos que llegan hasta la punta de la Torre de Ses Portes, en el extremo sur de la isla, donde apenas unos kilómetros de olas nos separan de Formentera.

SIN PRISA Y CON PAUSAS

Tras un agradable rato de meditación al son del viento y el creciente oleaje, regresamos al track, que nos conduce a través de un pinar hacia el antiguo embarcadero de sal. Más allá nos aguarda un camino exigente por el bosque y una refrescante senda que desemboca en la insólita playa de Es Codolar, donde topamos con una señal de “prohibido el paso, zona de nidificación” que impide tomar el único camino existente entre el mar y el aeropuerto.

“Seguiremos por la playa”. “¿Has visto el tamaño de los cantos rodados? ¡Parecen sandías!”. Tras unos minutos caminando y echando de menos una fatbike concebida para aterrizar en la Luna, hallamos una vaga huella sobre el pedregal por la que sí logramos avanzar montados, aunque no sin esfuerzo, hasta el otro extremo de la playa. Como recompensa nos aguarda una zona boscosa flanqueada por acantilados que esconden las ruinas de un poblado fenicio del siglo VII a.C.

Tras jugar como niños por un minilaberinto de improvisadas trazadas, encauzamos una serie de caminos y calles urbanizadas con constantes sube y baja hasta Cala Es Torrent, de la que salimos por una estrecha pasarela de hormigón que trepa hasta una lujosa urbanización de esas en las que no admiten perros sueltos.

Saludamos al guarda y seguimos pedaleando por una pista asfaltada con destino a Es Cubells. Siempre buscando sendas y caminos, llegamos al sector más espectacular de la jornada, un pedazo de costa elevada sobre un tremendo acantilado que mira hacia poniente, donde destacan los islotes de Es Vedrà y Es Vedranell.

Tras otro buen rato pasmados oteando el horizonte, reemprendemos la marcha por un nuevo sector de precipicios prácticamente hasta Cala Hort, donde nos vemos obligados a tomar la carretera 2 km, pues no hallamos un paso ciclable hacia Cala Carbó, donde hemos reservado una habitación.

AGUAS TURQUESAS

Al día siguiente, la ruta continúa por un estrecho sendero que nos lleva hacia Cala Vedella y Cala Tarida, donde topamos con un sector muy urbanizado en el que algunos antiguos caminos de la costa ya no existen o no son accesibles. Todo ello invita a pedalear rápido en busca de zonas más atrayentes.

Lo realmente bueno empieza en el kilómetro 11. Tras salir de Cala Codolar –el atajo por las escaleras no es invención nuestra, forma parte de la red de rutas en BTT de la isla–, divisamos el arco de roca natural de Figuera Borda y abordamos un sensacional tramo de sendas costeras que nos llevan hasta Sant Antoni de Portmany totalmente boquiabiertos, parando cada 100 metros para sacar fotos de islotes y calitas de aguas turquesas, dejando que el tiempo pase a su ritmo natural.

Esto también es Ibiza. Relax absoluto. Y por la noche, tras alojarnos en el hostal Adelino, cena exótica en un restaurante chino.

BIKER FEELING

De buena mañana nos asalta el agradable presentimiento de que se avecina una de las etapas más bikers de la travesía, pues hoy vamos a pedalear por uno de los sectores más vírgenes y agrestes de la costa ibicenca.

Dos calles más allá del hostal, el track nos obliga a trepar por un camino pedregoso que penetra directamente en el bosque. La huella se estrecha y se dispersa en nuevas sendas, produciéndonos una incontrolable alegría. Guiados por este insaciable y cegador impulso, parece que queramos catarlas todas, una a una, y nos pasamos los desvíos tres veces seguidas. Suerte que no hay prisa… Sólo ganas de disfrutar.

En realidad, el track es preciso como un reloj suizo y nos hace entrar en vereda en cuanto prestamos más atención, llevándonos muy pronto hasta Cala Salada, donde aterrizamos –casi literalmente– por unas empinadísimas y contundentes escaleras no aptas para todos los públicos.

Nuestra ruta de hoy coincide con la segunda etapa de la Vuelta, por lo que nuestro track pisa los mismos caminos por los que hace unas horas ha pasado la multidudinaria comitiva biker.

Tomamos una pista que asciende por el bosque, en el que permanecemos a salvo del frío viento que azota la costa norte, y en Santa Agnès de Corona, un voluntario nos confunde con los ultimísimos clasificados de la Vuelta. Está claro que no ha visto nuestras mochilas.

Tras retomar fuerzas, nos encaramamos de nuevo a Sa Serra y durante el resto de la mañana pedaleamos por toda clase de terrenos. Rodamos siempre por bosques, en un ambiente de montaña, ajenos al mar, que sólo aparece de vez en cuando más allá de inmensos acantilados de roca gris.

APOCALIPSIS

Para el olvido queda una subida especialmente técnica, de esas que humillan más que un cero en un examen de dibujo. Para el recuerdo, diversos tramos de complacientes singletrack, entretenidos caminos y alguna que otra bucólica carreterilla, como la que nos lleva de bajada hasta el Port de Sant Miquel. Aquí devoramos unos helados y rellenamos los bidones –en el bar, pues las fuentes públicas no funcionan–.

Tras un breve tramo de carretera y una exigente rampa de tierra y piedras, entramos en un paisaje apocalíptico. La costa se enrojece sobre el mar azul. Parece otro planeta, otro mundo. Hace un momento todo era verdor. Ahora el bosque es un cementerio vegetal, víctima de un tremendo incendio ocurrido en 2010.

En Portinatx nos espera un completo apartamento y unos platos muy bien combinados en el Bar Don Quijote.

EMOCIÓN HASTA EL FINAL

La ruta arranca exigente por una senda medio perdida que descubrimos saliendo por la puerta de atrás de Portinatx. “Buenos días”, saluda una sonriente mujer desde el salón de su casa al vernos emerger de la espesura, resoplando como asnos asmáticos, por un camino casi irreconocible que pasa junto a su jardín. Es lo que tiene buscar sendas cerca de la civilización, que te confunden con un jabalí.

De ahí tomamos el camino hacia La Caperulla, avistando las costas de Mallorca a través del bosque fantasma. Troncos negruzcos caídos por todas partes y arenisca invadiendo el camino. La erosión ya ha comenzado.

Intentamos en vano subir montados una larga y contundente senda trialera. Coronamos a pie, y poco a poco superamos la zona de tierra quemada, entrando de nuevo en los frondosos bosques de la Serra Grossa, camino de la Ibiza rural, que nos acoge con sus campos de hierba, sus algarrobos, sus rebaños de asustadizas ovejas…

En Santa Gertrudis, el único pueblo por el que pasaremos hoy, paramos a comprar víveres en un colmado. Es Domingo de Resurrección y la gente, de punta en blanco, toma el aperitivo en familia.

Intuimos el final de la aventura, pero aún hay que completar el circuito por una maraña de caminos rodadores. En teoría, el track esconde un redoble final en forma de sendero. ¿Será verdad? Nos lo preguntamos, cada vez más ansiosos, durante kilómetros. Por fin, el deseo se hace realidad. Breve, pero limpio y veloz, un singletrack de algo más de un kilómetro a través del bosque nos devuelve a la casilla de salida. Ahora sí, ya podemos embarcar.

LAS AGUAS TURQUESAS Y LOS PRIMEROS CALORES DEL AÑO NOS TIENTAN CADA POCOS KILÓMETROS CON UN REFRESCANTE CHAPUZÓN.

GALERÍA DE IMÁGENES

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MAPA & TRACK GPS

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GUÍA PRÁCTICA

RECORRIDO 177 km / 3.135 m+.

→ ITINERARIO CIRCULAR Ibiza - Cala Carbó - Sant Antoni de Portmany - Portinatx - Ibiza.

→ DURACIÓN Nosotros la dividimos en 4 cómodas jornadas, pero se puede hacer en menos días alargando o doblando etapas.

COTA MÁS ALTA 364 m (Puig d'en Teixidor).

→ TEMPORADA Todo el año, aunque las mejores estaciones son la primavera y el otoño.

→ Pedalear por paisajes 100% mediterráneos, con temperaturas suaves incluso en invierno.

→ Descubrir la cara menos conocida de la isla, esquivando las zonas más urbanizadas.

→ Visitar la pequeña península de Sa Caleta, enclave elegido para el primer asentamiento fenicio en Ibiza, en el siglo VII aC.

→ Atravesar el parque natural de Ses Salines.

→ Endulzar el paladar con los sabrosos postres tradicionales de Ibiza, como las orelletes.

TIPOS DE CAMINOS Todas las etapas tienen sectores de senderos y trialeras técnicas. En algunos puntos hay que bajarse de la bicicleta y empujar durante unos metros, pero el paisaje siempre hace que ese esfuerzo suplementario merezca la pena.

CICLABILIDAD Esta observación es siempre muy relativa, pero podríamos decir que la ruta es ciclable en un 98%.

BICI IDEAL Una mountain bike rígida o de doble suspensión, perfectamente ajustada y revisada antes de empezar.

DIFICULTAD Nosotros dividimos el itinerario en 4 cómodas etapas, pues el objetivo era disfrutar de los paisajes de la isla, viajando sin prisas. Evidentemente, se puede hacer en menos días.

POSIBLES CAMBIOS Realizamos esta ruta durante la primavera de 2013. Algunos caminos podrían haber sufrido cambios desde entonces.

→ ORIENTACIÓN La ruta no está señalizada sobre el terreno.

ENCANTARÁ... A bikers con ganas de descubrir la otra cara de Ibiza y vivir varios días de puro mountain bike.

CONTRAINDICADA PARA... Alérgicos a las piedras y las zonas turísticas fuera de temporada.

AGUA Lamentablemente, escasean las fuentes públicas, incluso en los pueblos. A veces no queda más remedio que aprovisionarse de agua en bares, restaurantes y tiendas de alimentación.

ALOJAMIENTOS Fuera de temporada no resulta fácil encontrar hoteles abiertos en algunas zonas de la isla. Ni tan siquiera en Semana Santa. La primera noche nos hospedamos en Calador Ibiza Studios & Apartments, situado frente a Es Vedrà; la segunda, en Hostal Adelino, en San Antonio; la tercera, en Apartamentos Australasia, en Portinatx.

AVITUALLAMIENTO Como siempre, cargamos con algunas raciones alimenticias de emergencia, pero por norma general fuimos a pequeños restaurantes (lo que encontramos abiertos) o, si era posible, cocinábamos en los apartamentos (para ello hay que ser previsor, pues no siempre hay una tienda de comestibles cerca).

EQUIPAJE Nosotros cargamos con una mini-mochila en la que cabía lo imprescindible. En esta ocasión no llevábamos ni hornillo, ni comida, ni equipo de vivac. La ruta se podría hacer perfectamente en estilo bikepacking, con una bolsa de sillín si vamos de hostales y una bolsa extra de manillar o cuadro si preferimos dormir al aire libre. Si se prefiere, existe también la opción de la ruta autoguiada organizada Tracks de Ibiza, que ofrece servicio de reservas de alojamientos, transporte de equipajes, etc.

FERRY O AVIÓN Lo más cómodo es viajar en barco, desde Valencia o Barcelona, pues las bicicletas se embarcan en la bodega y no hay ni que embalarlas ni pagar suplemento. En contrapartida, el trayecto es más largo que en avión. Horarios de Baleària.

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