La Portaza y Faixa Basé desde Torrelisa

TREKKING I 7 km I 690 m+

La Portaza y Faixa Basé desde Torrelisa

EL UMBRAL A OTRA DIMENSIÓN

LA ASCENSIÓN A LA PORTAZA Y LOS ABRIGOS DE FAIXA BASÉ ES UNA EXCURSIÓN CORTA PERO EXPLOSIVA QUE NOS ENCARAMA A UNA DE LAS LADERAS MÁS FOTOGÉNICAS DE LA PEÑA MONTAÑESA. UNA RUTA CON UN CIERTO ESPÍRITU DE 'KM VERTICAL' QUE, SUPERADA LA DURA PENDIENTE, OFRECE UNA INMENSA RECOMPENSA EN FORMA DE AMPLIAS PANORÁMICAS Y UN PASO DE ROCA NATURAL QUE INVITA A VIAJAR HACIA OTRAS REALIDADES.

Texto y fotos: Sergio Fernández Tolosa & Amelia Herrero Becker

Hay días que prometen muy poco, pero acaban dando tanto de sí como la mejor de las vacaciones. Una mañana de un martes de febrero, por ejemplo. Es día de mercado en Aínsa. Un gorro de nubes blancas cubre toda la cara sur de la Peña Montañesa. Si no supiésemos que ahí se alza un gigante rocoso en cuya ancha y agrietada frente reinan las rapaces, nadie nos convencería de su existencia.

Con el capazo lleno de frutas y hortalizas, estamos a punto de dar media vuelta, regresar a casa y dejar la excursión para otra fecha. Pero un halo de esperanza –o cabezonería– nos ayuda a pensar que quizá, cuando estemos más allá del bosque que protege sus pobladas barbas, la niebla se diluya o, mejor aún, nos regale un mar de nubes.

Sí. Subiremos. Queremos hacerle cosquillas en las mejillas. Alcanzar esa puerta mágica, cruzarla y sentarnos a almorzar en uno de esos abrigos, antaño usados como escondites y refugio, mientras observamos la comarca a vista de rapaz.

DE PRONTO, SOBRE LA COLCHA FORESTAL, EN UNA DE LAS OCASIONES EN QUE ALZAS LA VISTA PARA DESCANSAR, LA NIEBLA DEJA ENTREVER UNA SOMBRA GIGANTESCA.

RECORRIDO

7 km

Itinerario senderista de ida y vuelta con inicio y final en el pueblo de Torrelisa, en El Pueyo de Araguás, para ascender hasta La Portaza y los abrigos de Faixa Basé por la ruta recientemente señalizada como PM-7.

DESNIVEL

690 m+

Ascensión contundente, pues se gana todo el desnivel en poco más de 3 km, lo que da una media de más del 20%. Los bastones de trekking pueden ser muy prácticos, tanto al subir como al bajar.

DIFICULTAD

4/5

El 95% de la ruta es por sendero y hay un tramo final en el que el firme es una pedrera bastante inclinada. Requiere buen calzado y estar acostumbrado a caminar por este tipo de terreno.

ATRACTIVOS

☆ ☆ ☆

El bello arco de roca natural de La Portaza, las espectaculares paredes verticales de la Peña Montañesa, los abrigos de Faixa Basé, el bucólico bosque de encinas, el ambiente dolomítico de Canal Mayor…

ENTRE ENCINAS Y MUSGO

La excursión comienza en Torrelisa, un pequeño pueblo de El Pueyo de Araguás. La idea es hacer la ruta de senderismo que acaban de recuperar, limpiar y señalizar los amigos de Zona Zero en colaboración con el ayuntamiento. Es el itinerario PM-7, el séptimo de los que se han abierto en las faldas de la Peña Montañesa.

Nada más empezar, el fresco y la humedad invitan a apretar el paso, pero la niebla, el bosque de encinas y una moqueta de musgo sobre las piedras crean una atmósfera de cuento. Nada se oye. Sólo nuestros pasos.

En los primeros compases, el camino visita un antiguo lavadero en el que también hay fuente, la única en todo el recorrido. Dejamos atrás un par de intersecciones y enseguida las señales recién estrenadas nos indican el rumbo correcto hacia Canal Mayor y La Portaza. Una bucólica senda se abre paso a través del bosque, inclinándose progresivamente.

SOLES OCULTOS

A la media hora, aproximadamente, la senda cruza el viejo camino que va de Oncins a la Collada de Ceresa. Un poste con diversas placas de madera nos ahorra sacar el mapa: toca seguir recto, por la cada vez más severa pendiente.

Aún no sabemos dónde vamos. Las nubes lo ocultan todo. Sólo ponemos un pie delante del otro, notando cómo se contraen las pantorrillas, los muslos, hasta los glúteos.

A falta de cielo, mientras recuperamos el aliento, nos fijamos en pequeños detalles. En los tocones de las encinas jóvenes recién seccionadas, por ejemplo, aparecen grabados soles radiantes.

De pronto, sobre la colcha forestal, en una de esas ocasiones en que alzas la vista para descansar, la niebla deja entrever algo. Una sombra gigantesca. Unos pasos más arriba, los murallones monolíticos de la Peña Montañesa dominan toda la escena, justo por encima de nuestras cabezas. Un buitre aletea para sostenerse en el vacío.

FESTÍN BAJO EL ARCO

El último tramo es, con diferencia, el más duro. Al abandonar el sendero de Canal Mayor, la pendiente se acentúa todavía más. La huella, aún poco marcada, trepa sinuosa sobre un río gris de piedras sueltas que invitan a pisar con cuidado, obligando a dar dos pasos para subir sólo uno.

De fondo, se oyen voces. O ecos. No estamos solos.

Bajo el monumental arco pétreo de La Portaza, un grupo de veteranos excursionistas nos da la bienvenida navaja en mano. Es la hora del almuerzo y vuelan los trozos de pan, queso y salchichón. Chincheta, muy atenta, no les hace ningún feo.

La bota de vino rueda, y entre un bocado y otro, nos cuentan que el sendero llega hasta los abrigos de Faixa Basé. Que lo más difícil ya ha quedado atrás. Y que no exageremos, que no era tan duro, que uno de los presentes suma 86 primaveras y ha subido la mar de bien. "Me faltan tres semanas", puntualiza el aludido.

ESCONDITE CON VISTAS

Efectivamente, en comparación, llegar a los abrigos es pan comido (que se lo digan a Chincheta). El sol ahora brilla con gusto, tiñendo la caliza de tonos cálidos. El arco de La Portaza se adivina un poco más abajo. Es hora de sacar nuestro picnic de la mochila.

Después de la tortilla de patatas y una breve siesta, el descenso resulta más fácil de lo previsto. En poco más de una hora, estamos de vuelta en Torrelisa, rebosantes de energía positiva. No todos los días se pueden atravesar arcos de roca como La Portaza, ni toparte con la agradable realidad de que el excursionismo se puede practicar con entusiasmo durante toda la vida.

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