Alforjas, ¿delanteras o traseras?

Alforjas, ¿delanteras o traseras? CICLOTURISMO

CICLOTURISMO I ANÁLISIS

Alforjas, ¿delanteras o traseras?

CON EL PESO POR DELANTE

HEMOS PASADO MEDIA VIDA CONVENCIDOS DE QUE PARA CUALQUIER TRAVESÍA EN BICI HABÍA QUE PONER DOS ALFORJAS EN LA PARTE TRASERA, Y QUE SI LA COSA IBA A MÁS, LA SOLUCIÓN CONSISTÍA EN AÑADIR DOS ALFORJAS EN LA PARTE DELANTERA, PERO NUNCA AL REVÉS. HASTA QUE A ALGUIEN SE LE OCURRIÓ DARLE LA VUELTA A LA TORTILLA Y SALIR DE RUTA CON LAS ALFORJAS POR DELANTE. ¿PERO TIENE ALGUNA VENTAJA REALMENTE O ES SÓLO UNA CUESTIÓN ESTÉTICA? HEMOS PROBADO AMBOS SISTEMAS Y ESTAS SON NUESTRAS CONCLUSIONES.

Texto y fotos: Sergio Fernández Tolosa & Amelia Herrero Becker

A lo largo de los años hemos viajado con alforjas traseras, con alforjas delanteras y traseras, con alforjas delanteras, con remolque, con bolsas de bikepacking… Evidentemente, cada sistema tiene sus pros y sus contras. Decantarse por uno u otro dependerá, en última instancia, de factores muy diversos: desde el propósito y la filosofía del viaje, el terreno predominante, los desniveles, la clase de firmes, la cantidad de agua y alimentos a transportar… La bicicleta también es un elemento clave a tener en cuenta, pues no todas admiten igual la carga. De hecho, si la idea es hacer viajes con cierta frecuencia, conviene plantearse la posibilidad de adquirir una bici que haya sido concebida para este fin, ya sea mountain bike, touring, gravel o allroad.

LAS TENDENCIAS PUEDEN RESPONDER A LA HUMANÍSIMA NECESIDAD DE DISTINGUIRSE, DE CREAR NUEVAS MODAS O DE SEGUIRLAS, ESTÉN O NO JUSTIFICADAS POR RAZONES PRÁCTICAS.

Alforjas, ¿delanteras o traseras? CICLOTURISMO
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¿AFECTAN LAS ALFORJAS A LA CONDUCCIÓN?

Si nunca has hecho un viaje en bicicleta, es normal que te asalten ciertas dudas sobre cómo llevar el equipaje o cuánto peso se puede cargar. De entrada, lo que hay que aceptar es que el peso, se lleve como se lleve, afecta en mayor o menor medida a la conducción. Con unas bicis más y con otras menos, pero las alforjas siempre se hacen notar. Otra cosa es que al cabo de unos kilómetros nos acostumbremos a ese comportamiento diferente y apenas reparemos en su presencia. Lo mismo ocurrirá cuando después de unos días rodando con alforjas volvamos a liberar la bicicleta del peso del equipaje. La sentiremos un poco extraña, seguramente más nerviosa y, por supuesto, más rápida en subidas, pero enseguida volveremos a habituarnos a ella.

NO PESAN LOS AÑOS, PESAN LOS KILOS

Antes de entrar a valorar dónde es mejor colocar el peso, es necesario recordar un principio que a priori nadie pone en duda, pero que luego, a la hora de hacer la maleta, no es tan fácil llevar a la práctica. Cuanto más pequeño y ligero sea el equipaje, más disfrutaremos de la bici.

Sinceramente, nunca hemos pesado las alforjas, pero para una salida de pocos días podemos hacer un cálculo de entre 5 y 10 kg de equipaje, dependiendo del planteamiento que hayamos hecho, la época del año, si vamos a dormir al aire libre, si hay que cargar comida o nos avituallaremos cada pocos kilómetros, etc. Para optimizar el equipaje y no lastrarse sin sentido, hay que elegir materiales técnicos, versátiles, ligeros y que ocupen poco espacio.

¿SE PUEDEN MONTAR EN CUALQUIER BICI?

No todas las bicicletas aceptan el montaje de cualquier portaequipajes, ya sea en el triángulo trasero o en la horquilla. Las de doble suspensión, por ejemplo, requieren portabultos específicos, como los de Old Man Mountain, que llevan un eje especial, o el Thule Tour Rack, que se ancla únicamente en las vainas y también se puede poner en la horquilla. Si la bici es de fibra de carbono, lleva horquilla de suspensión o carece de anclajes para atornillar el portabultos, las soluciones son diversas –como la práctica abrazadera de tija de sillín con dos ojales roscados de Bontrager–, pero en cualquier caso, antes de hacer experimentos y provocar cualquier daño en el cuadro o la horquilla, es recomendable consultar con personal especializado y de confianza.

¿GRANDES O PEQUEÑAS?

Otra máxima a tener en cuenta es que cuanto más espacio tengamos, más cosas sentiremos la tentación de llevar. Por esta razón, merece la pena estudiar qué necesitamos realmente para cada ruta y, en función de ello, decidir entre unas alforjas pequeñas o medianas o unas más grandes.

Según hemos podido comprobar en nuestras últimas rutas, unas alforjas de entre 12 y 15 litros cada una son más que suficientes para la mayoría de planes de pocos días, sobre todo si completamos el kit con una bolsa de cuadro. Para viajes más largos, un juego de alforjas grandes –de 20 a 27 litros cada una– y una bolsa de manillar o un Camelbak deberían bastar.

APRENDER POR EL CAMINO

Antes de continuar con el análisis de pros y contras del debate "alforjas delanteras vs. alforjas traseras", huelga decir que todas las apreciaciones y conclusiones se basan en nuestra experiencia personal a lo largo de los años, viajando por toda clase de terrenos y con bicicletas de diversos tipos. Después de probar muchas cosas con resultados diferentes, desde 2013 hemos optado por utilizar bicicletas de acero –tanto de montaña como de carretera– con el cuadro preparado para colocar portabultos delante y detrás, lo que es una gran ventaja, pues permiten toda clase de combinaciones y tienen un comportamiento excelente.

PARA UNA SALIDA DE DOS O TRES DÍAS, UNAS ALFORJAS DE 12 A 15 LITROS CADA UNA Y UN FRAMEBAG O UN CAMELBAK SON MÁS QUE SUFICIENTES PARA CARGAR CON LO NECESARIO, INCLUSO SI PLANEAMOS VIVAQUEAR.

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ALFORJAS DELANTERAS

PROS
· Colocar el equipaje en la parte delantera de la bici es una manera de repartir mejor el peso entre ambas ruedas. Así evitaremos una tensión extra en la rueda trasera, que es la que soporta la mayor parte del peso de nuestro cuerpo. Esto puede ser muy útil sobre todo si montamos ruedas ligeras o somos ciclistas de talla grande.

· Si usamos una parrilla tipo lowrider, las alforjas delanteras pueden ir muy bajas, situando el centro de gravedad más cerca del suelo. Esto se traduce en una mayor estabilidad a velocidades altas.

· A mayor peso en la parte delantera, mayor adherencia de la rueda delantera. Ello se traduce en una mayor confianza en terreno suelto –tipo gravel–, sobre todo si vamos rápido.

CONTRAS
· Las alforjas delanteras empeoran la aerodinámica. Aunque no persigamos KOMS, en según qué travesías, el viento en contra puede ser realmente engorroso.

· Al estar colocadas más cerca del suelo, aumenta el riesgo de chocar o engancharse con ramas, arbustos, bordillos, etc. Esto las hace poco adecuadas para ir por senderos estrechos, caminos con surcos, etc.

· El peso añadido centrado en la parte delantera de la bici afecta notoriamente a la dirección, que pasa a tener una respuesta de giro más lenta. Esto no importa demasiado en carretera, pero sí influye a la hora de esquivar baches o piedras en caminos, o para realizar giros de 180 grados.

· En la parte delantera de la bici, la carga máxima recomendable es de 10 kg. Si necesitamos llevar más, habrá que repartirlo o colocarlo detrás reforzando la rueda trasera para evitar roturas de radios.

· Curiosamente, aunque la dirección sea más pesada o dormilona, con alforjas delanteras suele resultar más difícil ir sin manos que con alforjas traseras, sobre todo si el peso no va muy bajo.

· Para una conducción estable y relajada, las dos alforjas delanteras deben tener una carga equivalente y un volumen similar. Si las colocamos detrás, en cambio, podemos ir incluso con sólo una alforja y la bici funciona perfectamente. Si probamos lo mismo en la parte delantera, la bici es prácticamente ingobernable.

· Aunque al ir en bici debemos dirigir la mirada unos metros por delante del manillar con tal de anticiparnos a los obstáculos, las bolsas en la parte frontal ocultan lo que tenemos justo debajo. Este detalle es especialmente importante cuando paramos con frecuencia, vamos muy lentos o debemos prestar atención constante a todo lo que nos rodea, algo muy habitual en zonas urbanas.

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ALFORJAS TRASERAS

PROS
· Por norma general, es más fácil colocar un portabultos en la parte trasera de la mayoría de bicicletas.

· Las alforjas traseras aceptan más peso y tienen más capacidad que las delanteras.

· Se puede llevar una sola alforja o una más cargada que la otra sin que apenas afecte a la conducción.

· Las parrillas traseras ofrecen una plataforma superior muy útil para colocar la tienda de camping o la esterilla. Algunos portabultos delanteros también la tienen, pero ya hemos dicho que no conviene sobrecargar esa zona de la bici y además ese peso quedaría muy alto.

· El peso extra en la rueda trasera aumenta la tracción en subidas por caminos, incluso al ponernos de pie para pedalear.

· Es muy fácil aparcar la bici. Sólo hay que apoyar las alforjas en la pared, un árbol, etc.

CONTRAS
· Sobrecargamos la rueda trasera, que de por sí ya recibe la mayor parte del peso del ciclista. Esto es importante en ciclistas de talla grande o si la bici lleva ruedas muy ligeras, poco reforzadas o mal radiadas. Una tensión inadecuada en los radios y un exceso de carga en la rueda trasera puede desencadenar la rotura de radios, que suelen partirse al pedalear en subida o al ponernos de pie sobre la bici. Un radio roto puede ser un verdadero dolor de cabeza, pues la rueda se descentra. Esta avería requiere conocimientos avanzados de mecánica, herramientas y recambios, o ir a un taller de bicis para que lo reparen.

· El peso extra en la parte trasera fomenta que la bici se encabrite en subidas muy inclinadas. Para que la rueda delantera no pierda contacto con el suelo en esos lances, hay que echar el peso del cuerpo hacia delante.

· En bicis con vainas traseras muy cortas, las alforjas de gran tamaño (especialmente si son muy cuadradas) pueden rozar con los talones del ciclista.

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CONCLUSIONES

· Aunque ambos sistemas funcionan, los pros y contras parecen decantar la balanza hacia la parte trasera de la bicicleta, incluso cuando las alforjas son pequeñas y llevamos menos de 10 kg de equipaje.
· Tras dos viajes con el peso principal en la rueda delantera –sumando más de 3.000 km–, creemos que las alforjas delanteras son una buena opción sólo cuando la bici viene equipada con ruedas muy ligeras o con pocos radios. Si no vamos a cargar mucho peso y la rueda trasera se encuentra en buen estado, tampoco debería sufrir en exceso. En nuestro caso, hace años que optamos por utilizar ruedas reforzadas montadas a mano en EspaiBici y Brave Wheels.
· Llevar el peso detrás no implica la obligación de montar alforjas grandes. Unas alforjas pequeñas o medianas pueden ir perfectamente en el portabultos trasero, aunque sea menos trendy.
· Si el viaje es más largo o necesitamos cargar más comida, agua o abrigo, para no sobrecargar la rueda trasera siempre es recomendable repartir el peso, ya sea montando doble parrilla y cuatro alforjas, o combinando alforjas traseras con unos Salsa Anything Cage instalados en la horquilla, o alforjas delanteras con bolsas de bikepacking en sillín y cuadro.

 

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